EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
En su silencio dormita la piedra
Atropellada de dianas y noches
sobre la faz que no mengua
y el tiempo sucesorio
del alarido;
En su formato de silicio anquilosado
estruja el contenido mitológico
entre la pasión del polvo
y la erosión constante;
La cadena que la ata al mundo
es un nutrido collage
que aborta en la meseta
y sugiere el sentido
de una nostalgia de arena;
No sé cuántos renombrados prohombres
han dormitado en tu ladera,
pero doy por seguro que tu rimen
no fue dibujado por pisadas
de carros griegos o romanos;
Aún en tu segmento probo
eres una perfecta piedra
que alucina la permanencia
y dejas en el viento la sangre.
(O las esquirlas de tu permanecer mutante).
Atropellada de dianas y noches
sobre la faz que no mengua
y el tiempo sucesorio
del alarido;
En su formato de silicio anquilosado
estruja el contenido mitológico
entre la pasión del polvo
y la erosión constante;
La cadena que la ata al mundo
es un nutrido collage
que aborta en la meseta
y sugiere el sentido
de una nostalgia de arena;
No sé cuántos renombrados prohombres
han dormitado en tu ladera,
pero doy por seguro que tu rimen
no fue dibujado por pisadas
de carros griegos o romanos;
Aún en tu segmento probo
eres una perfecta piedra
que alucina la permanencia
y dejas en el viento la sangre.
(O las esquirlas de tu permanecer mutante).
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