nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
En un tablao flamenco
entre palmas y guitarras,
se escuchan cantes profundos
que con arte nos enganchan.
Opiniones por fandangos,
cuatro amigos intercambian
y entre faldas de volantes
taconeos nunca faltan.
La tarima que retumba
saca polvo con la gracia
de ese baile que nos llega
de manera campechana.
Con templanza y alboroto
la mujer se despeinaba
y mirando siempre al cielo
se cogía bien la falda
pues bailando bulerías
y luciendo flores blancas,
nos llenaba de entusiasmo
de la noche a la mañana.
Este bello testimonio
a las puertas de la Alhambra,
me dejó con su talento
el encanto de Granada.
Tere B.O
16-04-2019
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