Javier Palanca
Poeta fiel al portal
Pesan las dudas
ni más ni menos que las certezas,
no hay saco ni manos que las aguanten
por tiempos ilimitados,
por eso lloramos creando lagos profundos
sobre los que posarlas
y poder seguir pensándolas
sin que se rompa la espalda en cualquier minuto,
por eso gritamos huracanes endiablados
que las mueven y las agitan
mientras nosotros nos liberamos
para seguir ordeñando las ubres más cotidianas,
por eso a veces las olvidamos,
o inventamos que las perdemos,
para poder tomar un café o un orujo helado
con esos, con los de siempre,
los que voltean livianos.
ni más ni menos que las certezas,
no hay saco ni manos que las aguanten
por tiempos ilimitados,
por eso lloramos creando lagos profundos
sobre los que posarlas
y poder seguir pensándolas
sin que se rompa la espalda en cualquier minuto,
por eso gritamos huracanes endiablados
que las mueven y las agitan
mientras nosotros nos liberamos
para seguir ordeñando las ubres más cotidianas,
por eso a veces las olvidamos,
o inventamos que las perdemos,
para poder tomar un café o un orujo helado
con esos, con los de siempre,
los que voltean livianos.