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Y yo que encendía tus fuegos con cerillas de agua,
he me aquí cual campo yermo regado de olvido
por creerme gemelo de alma y señor de tu enagua,
lleno de tu ausencia, me sirvo del dolor como castigo.
Sueños rotos en un tiempo perdido,
sin nada de lo anhelado y todo de lo sufrido.
Muchas gracias por la elección. Me sorprende doblemente, por el tiempo que hace que publiqué el poema y por el tiempo que hace que no escribo nada: los garbanzos restan mucho tiempo para las rosas. C’est la vie.