Madrid tierra de ilusiones,
de moriscos es su suelo
y un hercúleo sol el cielo
que labra los corazones.
Fluye calor de sus venas,
y aquel que llega de andante
se convierte en su habitante
perdurable sin cadenas.
Madrid, ciudad siempre abierta,
siempre con una sonrisa
y una delicada brisa
que bella emoción despierta.
Guarda historia en sus paredes
escrita con hierro y fuego,
y hierve en su sombra el ruego
de no caer se sus redes.
Alguien hay quien la señala
desde los pies a la boca,
como una gran ciudad loca
donde el alma gozo inhala.
Y santa razón que tiene,
y a bien que no se equivoca,
con mucha gana o con poca
dice, que ríe aunque truene.
Ella no tiene enemigo
que eche mirada de muerte,
y quien dude de su suerte,
¡no pienses! Hazte su amigo.
Es el corazón de España,
es el rosal y la rosa,
la más callada y ruidosa
que al poeta le acompaña.
Madrid, no será desvelo
mas tiene una cosa cierta,
que es tierra de puerta abierta
y que de Madrid al cielo.
de moriscos es su suelo
y un hercúleo sol el cielo
que labra los corazones.
Fluye calor de sus venas,
y aquel que llega de andante
se convierte en su habitante
perdurable sin cadenas.
Madrid, ciudad siempre abierta,
siempre con una sonrisa
y una delicada brisa
que bella emoción despierta.
Guarda historia en sus paredes
escrita con hierro y fuego,
y hierve en su sombra el ruego
de no caer se sus redes.
Alguien hay quien la señala
desde los pies a la boca,
como una gran ciudad loca
donde el alma gozo inhala.
Y santa razón que tiene,
y a bien que no se equivoca,
con mucha gana o con poca
dice, que ríe aunque truene.
Ella no tiene enemigo
que eche mirada de muerte,
y quien dude de su suerte,
¡no pienses! Hazte su amigo.
Es el corazón de España,
es el rosal y la rosa,
la más callada y ruidosa
que al poeta le acompaña.
Madrid, no será desvelo
mas tiene una cosa cierta,
que es tierra de puerta abierta
y que de Madrid al cielo.