Eduardo Cevallos de Labra
Poeta fiel al portal
A María Medina
Soñé con la cálida
noche de tus ojos
que a los lejos se veían
en la inmensidad del mar
el canto de las sirenas
referían expresiones
que enaltecían a la
nobleza del alma
tus largas pestañas
invitaban a acercarse,
como el aleteo de
hermosas mariposas
y el rubí de tus labios…
¡a las más sublimes
acciones de amor
y sensualidad!
Una túnica transparente
permitía ver el nácar de tus
piernas y el vello púbico…
¡que en rombo las coronaba!
tus senos medianos
e inhiestos desafiaban
la gravedad, emulando
a la misma diosa Venus
tu azabache cabellera
desprendía fragancia de rosas,
al compás de la imbíbita
naturaleza de tu desnudez
la luna, envidiosa te veía;
el sol, emocionado
te atisbaba, y yo… ¡extasiado
contemplaba tu belleza!
Soñé con la cálida
noche de tus ojos
que a los lejos se veían
en la inmensidad del mar
el canto de las sirenas
referían expresiones
que enaltecían a la
nobleza del alma
tus largas pestañas
invitaban a acercarse,
como el aleteo de
hermosas mariposas
y el rubí de tus labios…
¡a las más sublimes
acciones de amor
y sensualidad!
Una túnica transparente
permitía ver el nácar de tus
piernas y el vello púbico…
¡que en rombo las coronaba!
tus senos medianos
e inhiestos desafiaban
la gravedad, emulando
a la misma diosa Venus
tu azabache cabellera
desprendía fragancia de rosas,
al compás de la imbíbita
naturaleza de tu desnudez
la luna, envidiosa te veía;
el sol, emocionado
te atisbaba, y yo… ¡extasiado
contemplaba tu belleza!