manuelo
Poeta fiel al portal
Se acerca la primavera,
y he sembrado en el arriate
que tengo junto a la acera
(junto a la banqueta), bulbos
que compré en fecha reciente;
costaron doscientos pesos,
en euros nueve con veinte.
Primero labré el terreno
de los parterres, muy duro,
sudando la gota gorda;
y a mitad de la tarea,
partí el mango, como siempre,
de la azada, ya algo vieja,
y seguí, me hice el valiente.
Los vecinos que pasaban
me miraban, satisfechos,
dándome su aprobación
por el trabajo bien hecho;
pero yo estaba cansado,
asfixiado, mareado...
prácticamente deshecho.
Una vez desmenuzada
y parcialmente oreada,
la tierra, mitad arena,
llegó lo más descansado:
hoyar con pala bulbera
y sembrar con gran cuidado
las plantas que había comprado.
La Dahlia, la Acidanthera,
la Iris Blue Magic, la Freesia,
la Gladiolus y la Lilium,
y Brodiaea Queen Fabiola,
con sonrisas inefables
y belleza inmarcesible
saludarán cada aurora.
y he sembrado en el arriate
que tengo junto a la acera
(junto a la banqueta), bulbos
que compré en fecha reciente;
costaron doscientos pesos,
en euros nueve con veinte.
Primero labré el terreno
de los parterres, muy duro,
sudando la gota gorda;
y a mitad de la tarea,
partí el mango, como siempre,
de la azada, ya algo vieja,
y seguí, me hice el valiente.
Los vecinos que pasaban
me miraban, satisfechos,
dándome su aprobación
por el trabajo bien hecho;
pero yo estaba cansado,
asfixiado, mareado...
prácticamente deshecho.
Una vez desmenuzada
y parcialmente oreada,
la tierra, mitad arena,
llegó lo más descansado:
hoyar con pala bulbera
y sembrar con gran cuidado
las plantas que había comprado.
La Dahlia, la Acidanthera,
la Iris Blue Magic, la Freesia,
la Gladiolus y la Lilium,
y Brodiaea Queen Fabiola,
con sonrisas inefables
y belleza inmarcesible
saludarán cada aurora.
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