cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dieciocho veranos compartidos
y en ellos el gusto
de haberte amado,
la nostalgia de recordar aquel primer
día el beso aquel tan deseado.
La flor primera, y la rosa
que muy perfumada cada noche
te reía, la caricia que a tu piel sonrojaba,
y los ojos tiernos con que me veías.
Después la boda, los hijos,
los pleitos, esos que son parte
de la vida, la rencociliacion que terminaba
siempre con risas
y en duelo de amor
nuestros cuerpos desnudos danzaban,
y al terminar tan sublime entrega,
con un verso de amor
dormida quedabas.
Mira cuantos años han pasado,
y sigo tan enamorado
como aquel día,
en que dándome el si
mi corazón cantaba,
y ahora, mi fiel enamorada,
mi compañera y mi amiga,
hasta la muerte estaré contigo,
cual promesa solemne
te hice un día,
en que mirándote a los ojos
jure amarte y protegerte
día con día.
y en ellos el gusto
de haberte amado,
la nostalgia de recordar aquel primer
día el beso aquel tan deseado.
La flor primera, y la rosa
que muy perfumada cada noche
te reía, la caricia que a tu piel sonrojaba,
y los ojos tiernos con que me veías.
Después la boda, los hijos,
los pleitos, esos que son parte
de la vida, la rencociliacion que terminaba
siempre con risas
y en duelo de amor
nuestros cuerpos desnudos danzaban,
y al terminar tan sublime entrega,
con un verso de amor
dormida quedabas.
Mira cuantos años han pasado,
y sigo tan enamorado
como aquel día,
en que dándome el si
mi corazón cantaba,
y ahora, mi fiel enamorada,
mi compañera y mi amiga,
hasta la muerte estaré contigo,
cual promesa solemne
te hice un día,
en que mirándote a los ojos
jure amarte y protegerte
día con día.