Vital
Poeta veterano en el portal
Oh, mi amado hermano, heme bajo tu total volumen, admirando tan hermoso porte.
Contemplo tus poderosos brazos cuando me aceptas y en ellos me siento seguro.
Y al deleitarme en tan tierno balanceo ¡Soy feliz!
Quiero que sepas hoy, que cuando la pena me embarga te pienso. Pues tan solo el pensarte ya me libera. Pero es cuando vuelvo a estar contigo, que siento renacer mi alma.
Porque siempre me arropas con tu amorosa energía de hermano mayor. Por eso cada día me cuesta más despedirme de ti.
Pocos saben de tu ternura y temo por la codicia humana, que no comprende tu idioma, ellos se guían por palabras y las palabras pueden ser falsas como arenas movedizas. Sin coherencia alguna, como rosas sin esencia.
Ellos no entienden que el amor es silencio, que la paz vibración, y que la libertad se balancea, pero como en ti permanece siempre erecta, polarizada entre tierra y cielo.
Ellos no saben que tú eres el puente que une ambas orillas. No saben que su respiración es tu aliento. Tanto ignoran de ti, que te talan sin escrúpulos, aún con el pretexto de escribir falsas palabras en celulosa, aún con la disculpa de que estorbas a vías de negro tránsito.
¿Qué saben ellos?
Hoy encaramado en ti, abrazado a tu perímetro lato contigo. Pues me gusta ser único abrazo, cual flecha que apunta al universo. Porque sé que tú eres mensaje y muestra de algo sumamente bello.
Sé que eres camino y ejemplo de nuestro origen, destino y reencuentro.
¡Con el cielo!
Hoy quiero darte las gracias una vez más, por permitir que acople mis latidos a los tuyos y me sienta grande al desaparecer mi pequeñez con la que te alimento. Porque yo poco más soy, que tu hermano pequeño.
Es por ello que, en la gracia del poder de movimiento vengo a ti con los abrazos abiertos y bajo tu fresca sombra deposito esta luz, para que con la sabiduría de tu savia la hagas emerger de nuevo al cielo.
MORALEJA:
La luz del agradecimiento es el bello amanecer a la gran verdad...
Contemplo tus poderosos brazos cuando me aceptas y en ellos me siento seguro.
Y al deleitarme en tan tierno balanceo ¡Soy feliz!
Quiero que sepas hoy, que cuando la pena me embarga te pienso. Pues tan solo el pensarte ya me libera. Pero es cuando vuelvo a estar contigo, que siento renacer mi alma.
Porque siempre me arropas con tu amorosa energía de hermano mayor. Por eso cada día me cuesta más despedirme de ti.
Pocos saben de tu ternura y temo por la codicia humana, que no comprende tu idioma, ellos se guían por palabras y las palabras pueden ser falsas como arenas movedizas. Sin coherencia alguna, como rosas sin esencia.
Ellos no entienden que el amor es silencio, que la paz vibración, y que la libertad se balancea, pero como en ti permanece siempre erecta, polarizada entre tierra y cielo.
Ellos no saben que tú eres el puente que une ambas orillas. No saben que su respiración es tu aliento. Tanto ignoran de ti, que te talan sin escrúpulos, aún con el pretexto de escribir falsas palabras en celulosa, aún con la disculpa de que estorbas a vías de negro tránsito.
¿Qué saben ellos?
Hoy encaramado en ti, abrazado a tu perímetro lato contigo. Pues me gusta ser único abrazo, cual flecha que apunta al universo. Porque sé que tú eres mensaje y muestra de algo sumamente bello.
Sé que eres camino y ejemplo de nuestro origen, destino y reencuentro.
¡Con el cielo!
Hoy quiero darte las gracias una vez más, por permitir que acople mis latidos a los tuyos y me sienta grande al desaparecer mi pequeñez con la que te alimento. Porque yo poco más soy, que tu hermano pequeño.
Es por ello que, en la gracia del poder de movimiento vengo a ti con los abrazos abiertos y bajo tu fresca sombra deposito esta luz, para que con la sabiduría de tu savia la hagas emerger de nuevo al cielo.
MORALEJA:
La luz del agradecimiento es el bello amanecer a la gran verdad...
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