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A mi amigo

Babel

Poeta asiduo al portal
Hubo una vez

que no estuve a la altura,

que apagué mi candil

cuando tu alma

andaba a oscuras.


Hubo una vez,

que pido yo que no existiera,

que engañé a la amistad

por omisión y locura.


Aquella vez,

renuncie a tenerte,

perjuré mi amistad,

renuncié a estar,

a hablar de otros tiempos

en tu soledad.


¡Cuánto me acuerdo

de tu vida a mi lado!

¡Cuánto te echo de menos,

Amigo protector

y Capitán de mi barco!


Hubo una vez...

que te dejé de lado...

en tu final,

en tu larga despedida.

La luna se apartó orgullosa,

indiferente, negándote las horas

de vigilias sufridas a solas.


El dulce olor del aire,

cuando caía la tarde,

que tanto te gustaba,

se quedó parado,

inmóvil y quieto,

por si lo reconocías,

por si lo esperabas,

oculto en la conciencia seca

de aquél a quien amabas.


Desde entonces...cada vez


que la brisa de la tarde

roza mi cara,


ambos nos avergonzamos

de nuestra arrogancia
 
Última edición:
Hubo una vez

que no estuve a la altura,

que apagué mi candil

cuando tu alma

andaba a oscuras.


Hubo una vez,

que pido yo que no existiera,

que engañé a la amistad

por omisión y locura.


Aquella vez,

renuncie a tenerte,

perjuré mi amistad,

renuncié a estar,

a hablar de otros tiempos

en tu soledad.


¡Cuánto me acuerdo

de tu vida a mi lado!

¡Cuánto te echo de menos

Amigo protector

y Capitán de mi barco!


Hubo una vez...

que te dejé de lado.

En tu final,

en tu larga despedida,

la luna se apartó orgullosa,

indiferente, negándote las horas

de vigilias, sufridas a solas.


El dulce olor del viento

cuando caía la tarde

que tanto te gustaba,

se quedó parado,

inmóvil y quieto,

por si lo reconocías,

por si lo esperabas,

se ocultó en las miradas secas

de los que te veían.


Desde entonces

cada vez que la brisa

roza mi cara,

ambos nos avergonzamos

de nuestra arrogancia.


Hay vacíos que pesan tanto que podemos hasta distorsionar la realidad. La vida es una dura batalla y no siempre se gana, aún habiendo sobrevivido a veces se siente estar más muerto que vivo.
Pero siempre hay opciones, siempre hay páginas para seguir escribiendo...

Un abrazo Babel

Palmira
 
La vida es un camino que se aprende a recorrer a base de errores y tropiezos; todos fallamos alguna vez, a los que queremos y nos quieren, y a nosotros mismos. No hay otra forma..., al final lo que realmente importa es lo bueno.
Me gustaron tus versos, Babel. Un abrazo, compañero.
 
Felicitaciones me ha conmovido tu escrito.
Hubo una vez que al leer el poema "A un amigo"del poeta Babel me emocioné. Gracias por compartir.
Saludos y buen descanso.
Gracias por leer mis pobres letras. Me emociona saber que alguien las siente.
 
Última edición:
Hubo una vez

que no estuve a la altura,

que apagué mi candil

cuando tu alma

andaba a oscuras.


Hubo una vez,

que pido yo que no existiera,

que engañé a la amistad

por omisión y locura.


Aquella vez,

renuncie a tenerte,

perjuré mi amistad,

renuncié a estar,

a hablar de otros tiempos

en tu soledad.


¡Cuánto me acuerdo

de tu vida a mi lado!

¡Cuánto te echo de menos,

Amigo protector

y Capitán de mi barco!


Hubo una vez...

que te dejé de lado...

en tu final,

en tu larga despedida.

La luna se apartó orgullosa,

indiferente, negándote las horas

de vigilias sufridas a solas.


El dulce olor del viento,

cuando caía la tarde,

que tanto te gustaba,

se quedó parado,

inmóvil y quieto,

por si lo reconocías,

por si lo esperabas,

oculto en la conciencia seca

de aquél a quien amabas.


Desde entonces...cada vez


que la brisa de la tarde

roza mi cara,


ambos nos avergonzamos

de nuestra arrogancia


Se siente el hueco de una pérdida en tu poema y me veo reflejada ahí, a futuro. Fue un placer leerte.
 
Perdida analizada entre canones de lo que pudo ser, un
aciago coloquio donde la realidad es la vida de lo que
se sobrevive, pero alli uno encuentra el firmamento
de las razones. felicidades por la intensidad contextual
de toda la obra. luzyabsenta
Tus comentarios son una especie de "feedback" que me hacen reflexionar. Un fuerte abrazo.
 
Hubo una vez

que no estuve a la altura,

que apagué mi candil

cuando tu alma

andaba a oscuras.


Hubo una vez,

que pido yo que no existiera,

que engañé a la amistad

por omisión y locura.


Aquella vez,

renuncie a tenerte,

perjuré mi amistad,

renuncié a estar,

a hablar de otros tiempos

en tu soledad.


¡Cuánto me acuerdo

de tu vida a mi lado!

¡Cuánto te echo de menos,

Amigo protector

y Capitán de mi barco!


Hubo una vez...

que te dejé de lado...

en tu final,

en tu larga despedida.

La luna se apartó orgullosa,

indiferente, negándote las horas

de vigilias sufridas a solas.


El dulce olor del viento,

cuando caía la tarde,

que tanto te gustaba,

se quedó parado,

inmóvil y quieto,

por si lo reconocías,

por si lo esperabas,

oculto en la conciencia seca

de aquél a quien amabas.


Desde entonces...cada vez


que la brisa de la tarde

roza mi cara,


ambos nos avergonzamos

de nuestra arrogancia
que triste sentimiento nos dejas, pero me da gusto leerte de nuevo, abrazos
 
Hubo una vez

que no estuve a la altura,

que apagué mi candil

cuando tu alma

andaba a oscuras.


Hubo una vez,

que pido yo que no existiera,

que engañé a la amistad

por omisión y locura.


Aquella vez,

renuncie a tenerte,

perjuré mi amistad,

renuncié a estar,

a hablar de otros tiempos

en tu soledad.


¡Cuánto me acuerdo

de tu vida a mi lado!

¡Cuánto te echo de menos,

Amigo protector

y Capitán de mi barco!


Hubo una vez...

que te dejé de lado...

en tu final,

en tu larga despedida.

La luna se apartó orgullosa,

indiferente, negándote las horas

de vigilias sufridas a solas.


El dulce olor del aire,

cuando caía la tarde,

que tanto te gustaba,

se quedó parado,

inmóvil y quieto,

por si lo reconocías,

por si lo esperabas,

oculto en la conciencia seca

de aquél a quien amabas.


Desde entonces...cada vez


que la brisa de la tarde

roza mi cara,


ambos nos avergonzamos

de nuestra arrogancia
Perdida analizada entre canones de lo que pudo ser, un
aciago coloquio donde la realidad es la vida de lo que
se sobrevive, pero alli uno encuentra el firmamento
de las razones. felicidades por la intensidad contextual
de toda la obra. luzyabsenta
 

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