Referirse a una hippie
es sinónimo de no bañarse, pero por acá
hay hippies que huelen a pinos del monte,
a ríos, uvas de vino y sudores de Greatful Dead.
Según dicen, por allí,
que solo se bañan en días especiales,
de rotaciones, de alineación de los planetas
de una luna plateada y cosechas de hongos psicodélicos.
Solo el Dios de la karma
y el aura del amor abierto y sagrado
sabrán por qué siempre olerán tan sabroso,
pero es una aroma entre panadería, dulceria casera
o a tardes frescas que al pasar nos dejan preguntándonos
si sigue siendo el mismo día o ya pinches otros.
Estas femeninas hippies
tienen una magia que nunca se les quita y
así de vez en cuando usen un jabón de sábilas volcánicas.
Yo amé a una hippie,
creo a la más hermosa de todas
y aprendí a hacer pipas de la paz con cuernos de venado, y el amor,
entre aromas y manadas de cuerdas flamenquinas.
Con imaginación
nos amamos en los mares,
dentro los montes y sobre las nubes,
la amé y saboree como el saffron,
la leche cabra, las verduras frescas y las invisibles prendas de un principio.
Ay mi bella hippie,
mi suave fiera vegetariana
en el alma te llevo, puesta, como
aquel chaleco de metal que me regalaste en
una de mis tantas nostálgicas noches mexicanas...
Fidel Guerra, Oregon, Octubre 10, 2020.
es sinónimo de no bañarse, pero por acá
hay hippies que huelen a pinos del monte,
a ríos, uvas de vino y sudores de Greatful Dead.
Según dicen, por allí,
que solo se bañan en días especiales,
de rotaciones, de alineación de los planetas
de una luna plateada y cosechas de hongos psicodélicos.
Solo el Dios de la karma
y el aura del amor abierto y sagrado
sabrán por qué siempre olerán tan sabroso,
pero es una aroma entre panadería, dulceria casera
o a tardes frescas que al pasar nos dejan preguntándonos
si sigue siendo el mismo día o ya pinches otros.
Estas femeninas hippies
tienen una magia que nunca se les quita y
así de vez en cuando usen un jabón de sábilas volcánicas.
Yo amé a una hippie,
creo a la más hermosa de todas
y aprendí a hacer pipas de la paz con cuernos de venado, y el amor,
entre aromas y manadas de cuerdas flamenquinas.
Con imaginación
nos amamos en los mares,
dentro los montes y sobre las nubes,
la amé y saboree como el saffron,
la leche cabra, las verduras frescas y las invisibles prendas de un principio.
Ay mi bella hippie,
mi suave fiera vegetariana
en el alma te llevo, puesta, como
aquel chaleco de metal que me regalaste en
una de mis tantas nostálgicas noches mexicanas...
Fidel Guerra, Oregon, Octubre 10, 2020.
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