¡Tu cuerpo dormido,yace tiernamente!
sobre la ladera que te vió nacer.
Tus ojos cerrados, cubiertos de polvo,
tus manos tranquilas, sin nada que hacer.
El lecho que cubre tus restos mortales,
muy pronto a cristales, se reducirá,
la tierra sonriendo, te da su regazo
envuelve en abrazos tu fragilidad.
Te veo tranquilo!, buscando descanso,
con toda confianza se te ve avanzar,
entras a ese mundo, sagrado,sombrío,
al que pronto todos vamos a llegar.
Tus destrezas sanas, tu espíritu libre
fueron limitadas por tu enfermedad.
Que con entereza quisiste vencerla,
pero ella traía solo adversidad.
¡Aún viendo la paz que existe en tu lecho!
las lágrimas brotan, no quieren cesar,
quisiera abrazarte y poder decirte.
¡Descansa hijo mío, te ama mamá!.
sobre la ladera que te vió nacer.
Tus ojos cerrados, cubiertos de polvo,
tus manos tranquilas, sin nada que hacer.
El lecho que cubre tus restos mortales,
muy pronto a cristales, se reducirá,
la tierra sonriendo, te da su regazo
envuelve en abrazos tu fragilidad.
Te veo tranquilo!, buscando descanso,
con toda confianza se te ve avanzar,
entras a ese mundo, sagrado,sombrío,
al que pronto todos vamos a llegar.
Tus destrezas sanas, tu espíritu libre
fueron limitadas por tu enfermedad.
Que con entereza quisiste vencerla,
pero ella traía solo adversidad.
¡Aún viendo la paz que existe en tu lecho!
las lágrimas brotan, no quieren cesar,
quisiera abrazarte y poder decirte.
¡Descansa hijo mío, te ama mamá!.
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