BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿A qué sangre remota de mi pueblo,
a qué hoguera sagrada, donde ardieron
calumnias y difamaciones estúpidas;
a qué madera verde y retorcida, cruel
y deliberada, a qué saco de perfumes
y a qué desván de sombras avejentadas,
puedo, hoy, acogerme entre estas líneas descuidadas?
Te volveré a nombrar a ti, madre: yo,
que quise morirme de joven, de una vez, en mil novecientos
noventa.
Yo, que quise envolver mi tristeza juvenil
entre llantos aferrados a tu espalda fragante.
A tu recuerdo y memoria, hoy, dedico
estas breves líneas, en que intento describirte:
a tu salud de mujer de unos cuarenta,
a la veracidad de tu cuerpo incansable golpeando manantiales,
combados de naturaleza, a los paseos matinales
coronados con un tazón de humeante destilado.
Y vuelven a mí sangres, hogueras, recibos
bancarios, verdes hojas sueltas del frutal y del laurel,
azúcares disueltos entre paquetes de mermelada
y confituras de manzana, queso, mantequilla; y vuelvo
a verte, joven, madura, eterna, tú, sin sombra, yo, sin odio.
-el triste y anestésico odio de todos los hombres-.
©
a qué hoguera sagrada, donde ardieron
calumnias y difamaciones estúpidas;
a qué madera verde y retorcida, cruel
y deliberada, a qué saco de perfumes
y a qué desván de sombras avejentadas,
puedo, hoy, acogerme entre estas líneas descuidadas?
Te volveré a nombrar a ti, madre: yo,
que quise morirme de joven, de una vez, en mil novecientos
noventa.
Yo, que quise envolver mi tristeza juvenil
entre llantos aferrados a tu espalda fragante.
A tu recuerdo y memoria, hoy, dedico
estas breves líneas, en que intento describirte:
a tu salud de mujer de unos cuarenta,
a la veracidad de tu cuerpo incansable golpeando manantiales,
combados de naturaleza, a los paseos matinales
coronados con un tazón de humeante destilado.
Y vuelven a mí sangres, hogueras, recibos
bancarios, verdes hojas sueltas del frutal y del laurel,
azúcares disueltos entre paquetes de mermelada
y confituras de manzana, queso, mantequilla; y vuelvo
a verte, joven, madura, eterna, tú, sin sombra, yo, sin odio.
-el triste y anestésico odio de todos los hombres-.
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