A mi padre (homenaje postumo)

elpaisdenuncajamas77

Poeta que considera el portal su segunda casa
Me quedan los cuentos
que contabas cuando
las tormentas se llevaban la luz
y temblaba de miedo.

Los paseos en invierno
agarrado de tu mano
que me parecía gigante.

Tu eterna sonrisa.

El cariño con el que
pese a las carreras del reloj,
seguías tratando a Mamá.

El recuerdo de mi primer día
en el estadio...
¡Todo era tan grande!.

Tus lágrimas cuando leiste
el primer poema que te dediqué.

Las risas, cuando jugabamos al escondite
o al pilla, pilla.

Tus abrazos cuando más los necesitaba,
incluso cuando era un adulto
y la vida se empeño
en usarme como sparring.

Las lecciones de vida
que una y otra vez me enseñaste
sin pedir nada a cambio.

La ternura con la que disfrutabas
de tus nietos, todo lo que no pudiste
disfrutar de tus hijos
que no dejaban de crecer
mientras tú trabajabas....

Tu eterna sonrisa
que un día me dio la vida
y después me ayudó a vivirla.

Tu voz pausada,
que a veces escucho
-todavía- contándome un cuento
cuando arrecia la tormenta.
 
Me quedan los cuentos
que contabas cuando
las tormentas se llevaban la luz
y temblaba de miedo.

Los paseos en invierno
agarrado de tu mano
que me parecía gigante.

Tu eterna sonrisa.

El cariño con el que
pese a las carreras del reloj,
seguías tratando a Mamá.

El recuerdo de mi primer día
en el estadio...
¡Todo era tan grande!.

Tus lágrimas cuando leiste
el primer poema que te dediqué.

Las risas, cuando jugabamos al escondite
o al pilla, pilla.

Tus abrazos cuando más los necesitaba,
incluso cuando era un adulto
y la vida se empeño
en usarme como sparring.

Las lecciones de vida
que una y otra vez me enseñaste
sin pedir nada a cambio.

La ternura con la que disfrutabas
de tus nietos, todo lo que no pudiste
disfrutar de tus hijos
que no dejaban de crecer
mientras tú trabajabas....

Tu eterna sonrisa
que un día me dio la vida
y después me ayudó a vivirla.

Tu voz pausada,
que a veces escucho
-todavía- contándome un cuento
cuando arrecia la tormenta.

Preciosos y sentidísimos versos, llenos de ternura y cariño para alguien que ha marcado tanto. Queda todos eso, Javi, tantos y tantos recuerdos, que te acompañarán siempre.

Mis condolencias, amigo.

Un abrazo.
 
Me quedan los cuentos
que contabas cuando
las tormentas se llevaban la luz
y temblaba de miedo.

Los paseos en invierno
agarrado de tu mano
que me parecía gigante.

Tu eterna sonrisa.

El cariño con el que
pese a las carreras del reloj,
seguías tratando a Mamá.

El recuerdo de mi primer día
en el estadio...
¡Todo era tan grande!.

Tus lágrimas cuando leiste
el primer poema que te dediqué.

Las risas, cuando jugabamos al escondite
o al pilla, pilla.

Tus abrazos cuando más los necesitaba,
incluso cuando era un adulto
y la vida se empeño
en usarme como sparring.

Las lecciones de vida
que una y otra vez me enseñaste
sin pedir nada a cambio.

La ternura con la que disfrutabas
de tus nietos, todo lo que no pudiste
disfrutar de tus hijos
que no dejaban de crecer
mientras tú trabajabas....

Tu eterna sonrisa
que un día me dio la vida
y después me ayudó a vivirla.

Tu voz pausada,
que a veces escucho
-todavía- contándome un cuento
cuando arrecia la tormenta.


Estimado poeta, excelente homenaje a tu padre, que has perdido, mi mas sentido pésame , y junto a el, he podido ver tu alma plena de recuerdos, de un hombre digno como tu padre, uno jamás olvida, a los seres que primero hemos visto al nacer, padre y madre, por eso te entiendo y te doy mi hombro, se lo que es pasar por esto.
En cuanto a tu homenaje, es excelso y muy emotivo, todo lo que le has dedicado, aunque siempre digo, que no alcanzan las palabras ante una pérdida así.
Un fuerte abrazo y ahora hay que hacer el duelo, como dicen, aunque a los padres uno los lleva clavados y sellados en nuestra alma.


Hector Alberto Villarruel.
 
Me quedan los cuentos
que contabas cuando
las tormentas se llevaban la luz
y temblaba de miedo.

Los paseos en invierno
agarrado de tu mano
que me parecía gigante.

Tu eterna sonrisa.

El cariño con el que
pese a las carreras del reloj,
seguías tratando a Mamá.

El recuerdo de mi primer día
en el estadio...
¡Todo era tan grande!.

Tus lágrimas cuando leiste
el primer poema que te dediqué.

Las risas, cuando jugabamos al escondite
o al pilla, pilla.

Tus abrazos cuando más los necesitaba,
incluso cuando era un adulto
y la vida se empeño
en usarme como sparring.

Las lecciones de vida
que una y otra vez me enseñaste
sin pedir nada a cambio.

La ternura con la que disfrutabas
de tus nietos, todo lo que no pudiste
disfrutar de tus hijos
que no dejaban de crecer
mientras tú trabajabas....

Tu eterna sonrisa
que un día me dio la vida
y después me ayudó a vivirla.

Tu voz pausada,
que a veces escucho
-todavía- contándome un cuento
cuando arrecia la tormenta.


Es una dedicatoria preciosa para tu padre,
sus recuerdos siempre estarán contigo,
a pesar de no tenerlo junto a ti.
Pero en tu corazón jamás morirá.
te doy mi más sentido pésame por el fallecimiento de tu padre,
y te envío un fuerte abrazo de ánimo y fuerza, un beso.
 
Mi más sincero pésame amigo. Tu poema, el mejor recuerdo y el mejor recordatorio que puedes hacerle y aunque ya no esté junto a tí, siempre le llevarás en tu corazón como él te ha llevado a ti.

Un fortísimo abrazo.
 
Aún en las peores tormentas siempre acompaña la sombra de un momento que nos acaricia bajo la lluvia. Seguirás recordando incluso detalles que habias olvidado y serán tan intensos como cuando en vida lo tenias.
Un fuerte abrazo Javi, mil besos a tu corazón.
Mar
 
Me quedan los cuentos
que contabas cuando
las tormentas se llevaban la luz
y temblaba de miedo.

Los paseos en invierno
agarrado de tu mano
que me parecía gigante.

Tu eterna sonrisa.

El cariño con el que
pese a las carreras del reloj,
seguías tratando a Mamá.

El recuerdo de mi primer día
en el estadio...
¡Todo era tan grande!.

Tus lágrimas cuando leiste
el primer poema que te dediqué.

Las risas, cuando jugabamos al escondite
o al pilla, pilla.

Tus abrazos cuando más los necesitaba,
incluso cuando era un adulto
y la vida se empeño
en usarme como sparring.

Las lecciones de vida
que una y otra vez me enseñaste
sin pedir nada a cambio.

La ternura con la que disfrutabas
de tus nietos, todo lo que no pudiste
disfrutar de tus hijos
que no dejaban de crecer
mientras tú trabajabas....

Tu eterna sonrisa
que un día me dio la vida
y después me ayudó a vivirla.

Tu voz pausada,
que a veces escucho
-todavía- contándome un cuento
cuando arrecia la tormenta.

una persona que ocupa un lugar especial, aun sin conocerse, en algunos casos, grato leerte
 

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