Este poema que dedico a Miguel Hernández el poeta al que despreciaron en un principio los creadores de la generación del 27, especialmente mi paisano Lorca, yo lo llamo Laberinto, y conforma tres poemas diferentes en uno solo si es leído en tres direcciones.
Este laberinto* se puede leer en tres direcciones:
línea de versos horizontales se lee completa,
Primera columna de versos hasta el guion, se lee de arriba hacia abajo completa.
Segunda columna después del guion se lee de arriba hacia abajo competa.
El silbo ausente
Y como el silbo ausente - cantan los grillos,
su voz descansa ahora - en duermevela,
bajo una tierra oscura- y en el silencio
de las estrofas muertas - de las praderas;
son pastoriles sueños - sin amapolas
donde habitan sus versos - de sangre roja
como una rosaleda - recién sembrada,
y ese céfiro suave - que acaricia la idea
es el viento del pueblo - del rayo que no cesa
que ahora le da vida - ¡en Orihuela!
José Soriano
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