Ménade
Poeta recién llegado
(A mi abuela.)
Ve tranquila, abuelita, a las Tierras de verano
sé feliz donde estés, dondequiera que te encuentres
me quedo con el recuerdo de tu abrazo
y tus historias de Bilbao, y tu cara sonriente
Estoy riendo por haberte tenido, aunque también llore
por tus ojos azules y por no verte en la butaca
Siempre nos lo diste todo con tu corazón enorme
y se me hace tan raro que no te asomes a la ventana
Nunca he visto una mujer tan fuerte y tan preciosa
tus hijos y sus hijos y los hijos de éstos,
todos somos tus niños, presumes orgullosa
preocupándote por todo lo que hacemos
Está bien que no hable en pasado,
porque te llevo aquí dentro
háblame otra vez de Bilbao
el día que nos encontremos
Deja ya de preocuparte,
te digo que nos las arreglaremos,
tú ve y sé feliz como ángel
seguro que hay croquetas en el cielo
Eres la matriarca, la que nos mantenía unidos
y nos quería a todos, y nos daba caramelos
Nos mantendremos juntos, de ti hemos aprendido
que el amor y la familia son lo más bello que tenemos
Vamos a quererte siempre, y aún más
sabemos que tú también, no te preocupes,
el amor nunca muere y nunca morirá
espero merecerte más cuando la vida nos junte
Sólo puedo decir gracias por haber estado conmigo
por ser mi abuela, mi amiga, mi madre
por querernos a todos cuando no lo merecimos
por ser tan preciosa y tan entrañable
Gracias abuela, por millones de cosas,
por tus canciones y tus chistes y tus cuentos
por las cenas en tu casa y tus preguntas chismosas
por hacerme tan feliz y acunarme en tu pecho
Amachu mía, abuela Mercedes,
gracias porque has existido
por ser la más tierna de las mujeres
y la más fuerte que nunca ha habido
Te quiero abuelita, ahora sé feliz
la de los ojos más azules y alegres
La más bella de las hadas, la del Ceregumil,
esa es mi niña amada, mi abuela Mercedes.
Ve tranquila, abuelita, a las Tierras de verano
sé feliz donde estés, dondequiera que te encuentres
me quedo con el recuerdo de tu abrazo
y tus historias de Bilbao, y tu cara sonriente
Estoy riendo por haberte tenido, aunque también llore
por tus ojos azules y por no verte en la butaca
Siempre nos lo diste todo con tu corazón enorme
y se me hace tan raro que no te asomes a la ventana
Nunca he visto una mujer tan fuerte y tan preciosa
tus hijos y sus hijos y los hijos de éstos,
todos somos tus niños, presumes orgullosa
preocupándote por todo lo que hacemos
Está bien que no hable en pasado,
porque te llevo aquí dentro
háblame otra vez de Bilbao
el día que nos encontremos
Deja ya de preocuparte,
te digo que nos las arreglaremos,
tú ve y sé feliz como ángel
seguro que hay croquetas en el cielo
Eres la matriarca, la que nos mantenía unidos
y nos quería a todos, y nos daba caramelos
Nos mantendremos juntos, de ti hemos aprendido
que el amor y la familia son lo más bello que tenemos
Vamos a quererte siempre, y aún más
sabemos que tú también, no te preocupes,
el amor nunca muere y nunca morirá
espero merecerte más cuando la vida nos junte
Sólo puedo decir gracias por haber estado conmigo
por ser mi abuela, mi amiga, mi madre
por querernos a todos cuando no lo merecimos
por ser tan preciosa y tan entrañable
Gracias abuela, por millones de cosas,
por tus canciones y tus chistes y tus cuentos
por las cenas en tu casa y tus preguntas chismosas
por hacerme tan feliz y acunarme en tu pecho
Amachu mía, abuela Mercedes,
gracias porque has existido
por ser la más tierna de las mujeres
y la más fuerte que nunca ha habido
Te quiero abuelita, ahora sé feliz
la de los ojos más azules y alegres
La más bella de las hadas, la del Ceregumil,
esa es mi niña amada, mi abuela Mercedes.