Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa

A mis treinta y nueve y pico.
Ya tocada las nueve en la campana,
servido se encontraba ya el banquete,
feliz que terminara la semana
alegre festejaba el diecisiete.
Un error el termómetro marcaba
en realidad, era treinta y nueve
mi cuerpo, mi piel y alma ya temblaba,
tanto frió y no sentía ni la nieve.
Nicotina hacia efecto en mi garganta
o peor, se acercaba ya mi muerte,
adolorido postrado en la cama,
tiritando de pies hasta los dientes.
Delirando, acechaban los fantasmas
del pasado y también los del presente,
los del futuro, ahí no se asomaban
y yo., me transportaba ante dos jueces
El blanco de alta barba preguntaba
el negro solo estaba allí de oyente,
hasta un ovni la noche presentaba
disparates, por lo alto de la fiebre.
Mi hermosa con paciencia acompañaba,
la fiebre ya pasaba el treinta y nueve
con oración y jarabe alejaba,
mi cabal, solo quedaba a la suerte.
Tres días duro la cálida helada
delirio, me hacia ver como demente
a treinta y nueve pico, yo temblaba
por días me hizo estar de todo ausente.
Gracias a los cuidados de mi amada
porque lucho y venció, contra esa fiebre
soportando locuras desalmadas
de mi boca, mis huesos y mi mente.
::