Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
A ORILLAS DEL JORDÁN
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Aquí con resoplidos fuertes de una brega infame,
me tiene la tarde negruzca de las sombras;
que se yerguen sin respeto y sin la llave,
de la cordura y de la paz que no las nombra.
Sombras agrestes sin reparo y sin remordimiento,
que han mordido mis carnes hasta mis huesos;
pues siento sus cuchillos de marfil humano dentro,
que a mi espíritu quieren dejar sin remedio preso.
Sombras débiles que bailan con cadencia a ratos,
cuando andan en plan de malos amores.
Sombras viles de sedoso y muy sutil trato,
que han apresado sin duda así a malos señores.
Pero enhiesta se levanta también la victoria amable,
cuando libera a las almas de las cárceles marrones;
con que las tienen ahí en un templo inestable,
templo compuesto de oscuros y rojos salones.
Llega entonces el ángel del descanso en sus alas
y ase con garfios de oro por las quijadas al alma;
y mira a esta vida con miradas punzantes de balas
y derrota a esta vida trayendo al espíritu la calma
La derrota cuando cruza veloz el morado riachuelo,
donde se mezclan las aguas del adiós y del dolor;
donde empiezan los llantos de sufrido y triste duelo,
y donde también comienza la vida celeste del Señor.
&&&&&&
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Aquí con resoplidos fuertes de una brega infame,
me tiene la tarde negruzca de las sombras;
que se yerguen sin respeto y sin la llave,
de la cordura y de la paz que no las nombra.
Sombras agrestes sin reparo y sin remordimiento,
que han mordido mis carnes hasta mis huesos;
pues siento sus cuchillos de marfil humano dentro,
que a mi espíritu quieren dejar sin remedio preso.
Sombras débiles que bailan con cadencia a ratos,
cuando andan en plan de malos amores.
Sombras viles de sedoso y muy sutil trato,
que han apresado sin duda así a malos señores.
Pero enhiesta se levanta también la victoria amable,
cuando libera a las almas de las cárceles marrones;
con que las tienen ahí en un templo inestable,
templo compuesto de oscuros y rojos salones.
Llega entonces el ángel del descanso en sus alas
y ase con garfios de oro por las quijadas al alma;
y mira a esta vida con miradas punzantes de balas
y derrota a esta vida trayendo al espíritu la calma
La derrota cuando cruza veloz el morado riachuelo,
donde se mezclan las aguas del adiós y del dolor;
donde empiezan los llantos de sufrido y triste duelo,
y donde también comienza la vida celeste del Señor.
&&&&&&
Última edición: