Sobre el plácido remanso y el rebelde alborozo,
entre el abismo y tierra firme,
en una ciega o ávida mirada,
bajo la desesperanza y el aliento fecundo,
con serena madurez y un joven desasosiego,
ante el poder de Dios y de la Ciencia,
desde la armonía y el desequilibrio,
hacia los matices y los extremos,
según la opinión propia y la ajena,
para españoles y extranjeros,
contra viento y marea,
hasta la superficie o hasta las mismísimas entrañas
cabe agrandar,
para ennoblecer
sin pudor, porque es de justicia,
de norte a sur, el quejido de su guitarra
por siempre.
entre el abismo y tierra firme,
en una ciega o ávida mirada,
bajo la desesperanza y el aliento fecundo,
con serena madurez y un joven desasosiego,
ante el poder de Dios y de la Ciencia,
desde la armonía y el desequilibrio,
hacia los matices y los extremos,
según la opinión propia y la ajena,
para españoles y extranjeros,
contra viento y marea,
hasta la superficie o hasta las mismísimas entrañas
cabe agrandar,
para ennoblecer
sin pudor, porque es de justicia,
de norte a sur, el quejido de su guitarra
por siempre.