Roque Meryn
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ojalá que la vida fuera tan sencilla, que maravilla seria.
Si las distancias no existieran.
Si la vida fuese una sola comunión
que hermosas historias se podrían hacer.
Que el extrañar no fuera tan difícil.
Que más diera mi cariño para que la hoja no marchara.
Que el cielo se abriera y derramara su luz del universo.
Que la lluvia no arrancara la evidencia de lo gozado.
Que las siguientes noches no fueran tan tristes.
Que nunca llegara el mañana para no cerrar los ojos
y quedarme con la última imagen de ti
para abrazarla completamente cuando más te necesite.
Que la melodía nunca termine sus notas de interpretar
para seguir disfrutándote como desde el principio.
Que las perlas nunca se sequen de derramar sentimiento
porque entre el sentir y recordar solo basta un instante.
Ojalá que la vida fuera tan sencilla, que maravilla seria.
Que las olas del mar nunca dejen de llevar su mensaje
para recordarte junto a tempestades que llegarán.
Ahora, las tardes serán tan frías como adelantando el invierno
si, tan frías como el alma que se desprende de un fallecido.
Ojalá que la vida te siga regalando su calor bendito
porque llegue a la conclusión que nunca supe brindártelo,
o quizá nunca llegaste a sentirlo cuando éramos uno solo.
Si las distancias no existieran, solo eso, no existieran.
un anhelo mas de los que tanto preparé
de aquellos que se quedaron entre tu boca y la mía
y jamás sellaron lealtad plena,
solo un querer vago en el presente
sin donde renacer, sin donde florecer
pero eso si…Donde morir.
En el mismo paraíso que se abrió
muy dentro de un corazón
que en algún momento fue tuyo.
Ahora marcho, mis pasos son lentos, sin esperanza.
Una idea confusa no muy clara se presenta
de que llegaré a otra parte en el recorrido,
¿Dónde?No lo sé, pero sé que llegaré.
Si las distancias no existieran.
Si la vida fuese una sola comunión
que hermosas historias se podrían hacer.
Que el extrañar no fuera tan difícil.
Que más diera mi cariño para que la hoja no marchara.
Que el cielo se abriera y derramara su luz del universo.
Que la lluvia no arrancara la evidencia de lo gozado.
Que las siguientes noches no fueran tan tristes.
Que nunca llegara el mañana para no cerrar los ojos
y quedarme con la última imagen de ti
para abrazarla completamente cuando más te necesite.
Que la melodía nunca termine sus notas de interpretar
para seguir disfrutándote como desde el principio.
Que las perlas nunca se sequen de derramar sentimiento
porque entre el sentir y recordar solo basta un instante.
Ojalá que la vida fuera tan sencilla, que maravilla seria.
Que las olas del mar nunca dejen de llevar su mensaje
para recordarte junto a tempestades que llegarán.
Ahora, las tardes serán tan frías como adelantando el invierno
si, tan frías como el alma que se desprende de un fallecido.
Ojalá que la vida te siga regalando su calor bendito
porque llegue a la conclusión que nunca supe brindártelo,
o quizá nunca llegaste a sentirlo cuando éramos uno solo.
Si las distancias no existieran, solo eso, no existieran.
un anhelo mas de los que tanto preparé
de aquellos que se quedaron entre tu boca y la mía
y jamás sellaron lealtad plena,
solo un querer vago en el presente
sin donde renacer, sin donde florecer
pero eso si…Donde morir.
En el mismo paraíso que se abrió
muy dentro de un corazón
que en algún momento fue tuyo.
Ahora marcho, mis pasos son lentos, sin esperanza.
Una idea confusa no muy clara se presenta
de que llegaré a otra parte en el recorrido,
¿Dónde?No lo sé, pero sé que llegaré.
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