Desde el andén de la vida
y como espectador furtivo,
he visto pasar los años
sobre la estela insípida
de mil estrellas fugaces,
escurridos en lo inmenso
del espacio incognoscible;
transitando sin semáforos
ni carriles concebidos,
como un juego de azar
que aún no concluye.
Y ya sentimos en el rostro
y en el cuerpo lastimado,
los surcos del tiempo
susurrándole al oído
pesadillas y temores;
resonando cual campanas
con notas de presagios
que erizan los sentidos.
!Quién pudiera respirar
de nuevo el aire viciado
que se esfumó en el ocaso!
!Parece que fue ayer
que corríamos descalzos
las arenas de las playas!
!Qué nos amamos sin miedo
bajo la luz de la Luna!
!Qué nos prometimos sueños
añorando el horizonte!...
!Han pasado los años,
ha cambiado el universo,
pero nuestro amor perdura
como verdugo del tiempo!
y como espectador furtivo,
he visto pasar los años
sobre la estela insípida
de mil estrellas fugaces,
escurridos en lo inmenso
del espacio incognoscible;
transitando sin semáforos
ni carriles concebidos,
como un juego de azar
que aún no concluye.
Y ya sentimos en el rostro
y en el cuerpo lastimado,
los surcos del tiempo
susurrándole al oído
pesadillas y temores;
resonando cual campanas
con notas de presagios
que erizan los sentidos.
!Quién pudiera respirar
de nuevo el aire viciado
que se esfumó en el ocaso!
!Parece que fue ayer
que corríamos descalzos
las arenas de las playas!
!Qué nos amamos sin miedo
bajo la luz de la Luna!
!Qué nos prometimos sueños
añorando el horizonte!...
!Han pasado los años,
ha cambiado el universo,
pero nuestro amor perdura
como verdugo del tiempo!
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