Ahora también la memoria me sufre de mala ortografía…
y yo siempre fui un terrible patriota
un introvertido muñecón de carnavales
un ateo vestido de rojo un 4 de diciembre
una tumbadora con piel de guitarra eléctrica
un pésimo nadador emboscado por el Caribe
un niño que sorteando nubes y aviones
siempre se quiso lejos
o al menos a salvo
de esa gaveta tapizada de balas y propaganda comunista
del Chevrolet con enfisema
del vecino que te vendía a la Gestapo por puro deporte
del verde olivo en la pantalla
en el plato de arroz con frijoles
en el buche de ron que no apagaba las consignas
en los tres gramos de esperanza
que nunca
alcanzaron para quedarse.
Ahora en mi ghetto, en mi exiliado plato de arroz con frijoles
vivo en ingles y siento en español
mastico chatarra capitalista con mis dientes de chatarra socialista
infecté también de introversión mi libertad de expresión
no entiendo la democracia desde la tiranía de las masas
me vendo sin romanticificar la plusvalía
entro y salgo como cualquier extraño de un Rock n Roll
de un McDonald’s
de un café que sabe a familia y tercer mundo
de estos dos gramos de esperanza
de mi memoria
que ahora me sufre de tan mala ortografía
al punto
que al escribir Ha(bv)ana
la siento tanto con “b”
como con “v”.
y yo siempre fui un terrible patriota
un introvertido muñecón de carnavales
un ateo vestido de rojo un 4 de diciembre
una tumbadora con piel de guitarra eléctrica
un pésimo nadador emboscado por el Caribe
un niño que sorteando nubes y aviones
siempre se quiso lejos
o al menos a salvo
de esa gaveta tapizada de balas y propaganda comunista
del Chevrolet con enfisema
del vecino que te vendía a la Gestapo por puro deporte
del verde olivo en la pantalla
en el plato de arroz con frijoles
en el buche de ron que no apagaba las consignas
en los tres gramos de esperanza
que nunca
alcanzaron para quedarse.
Ahora en mi ghetto, en mi exiliado plato de arroz con frijoles
vivo en ingles y siento en español
mastico chatarra capitalista con mis dientes de chatarra socialista
infecté también de introversión mi libertad de expresión
no entiendo la democracia desde la tiranía de las masas
me vendo sin romanticificar la plusvalía
entro y salgo como cualquier extraño de un Rock n Roll
de un McDonald’s
de un café que sabe a familia y tercer mundo
de estos dos gramos de esperanza
de mi memoria
que ahora me sufre de tan mala ortografía
al punto
que al escribir Ha(bv)ana
la siento tanto con “b”
como con “v”.