Valeria del Mar
Poeta recién llegado
A quién corresponda...
Te vi alejarte despacio, lento, titubeante...
los hilos de oro que recorrían el espacio anhelante
se posaban sobre mi como telarañas laberínticas.
Suspiré profundo y un dejo de estupor se lanzó hacia el vacío.
En ese arrojo creo haber muerto yo misma
¡No lo sé!
¡Soy y no soy lo que era!
¿Acaso mi esencia se fue contigo..
a ese túnel azul en donde viven los pseudopríncipes?
No digas que no lo sabes.
No me imites.
Eso podría decirlo yo
como una manera de resguardarme.
Pero no tú.
Mejor calla como lo has hecho siempre
¡Total!
¡Ya que importa!
¿Verdad?
Si todas aquellas promesas hechas de humo ya no existen;
el contrato se denegó así de fácil.
¡Sigue callando es mejor así!
El silencio es el mejor amigo de los embaucadores
y la desidia la mía.
¡Sigue girando Destino...
hacia donde el sol no te encuentre
y la luna no te alumbre!
Te vi alejarte despacio, lento, titubeante...
los hilos de oro que recorrían el espacio anhelante
se posaban sobre mi como telarañas laberínticas.
Suspiré profundo y un dejo de estupor se lanzó hacia el vacío.
En ese arrojo creo haber muerto yo misma
¡No lo sé!
¡Soy y no soy lo que era!
¿Acaso mi esencia se fue contigo..
a ese túnel azul en donde viven los pseudopríncipes?
No digas que no lo sabes.
No me imites.
Eso podría decirlo yo
como una manera de resguardarme.
Pero no tú.
Mejor calla como lo has hecho siempre
¡Total!
¡Ya que importa!
¿Verdad?
Si todas aquellas promesas hechas de humo ya no existen;
el contrato se denegó así de fácil.
¡Sigue callando es mejor así!
El silencio es el mejor amigo de los embaucadores
y la desidia la mía.
¡Sigue girando Destino...
hacia donde el sol no te encuentre
y la luna no te alumbre!