Jorge Lemoine y Bosshardt
MAESTRO
Muerto para siempre
mi querido ramiro hoy usted se ha transformado ya en la forma misma de mi pensamiento después de todo el tiempo no es más que un anacronismo necesario que ordena y desordena el lugar de cada cosa de cada alegría de cada drama y nos acompaña a escalonar nuestro propio envejecimiento como que de él no tenemos dudas y el espacio en sus irregularidades lógicas nos coloca y descoloca quizá siempre en el mismo lugar pero así como la amistad nada nos asegura de que sea en un tiempo y en un espacio determinado y no sean todos los tiempos y todos los espacios a la vez así su amistad llena todos los lugares y los tiempos de los tiempos y todos los rincones y como no existe un tiempo en el que se despliega se convierte de golpe en un susurro universal del que con el olvido se irán deshilachando hasta desaparecer los trozos de una triste real experiencia donde sólo la amistad que le tuve y la que sentí de usted flotarán en el presupuesto de un mañana
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
mi querido ramiro hoy usted se ha transformado ya en la forma misma de mi pensamiento después de todo el tiempo no es más que un anacronismo necesario que ordena y desordena el lugar de cada cosa de cada alegría de cada drama y nos acompaña a escalonar nuestro propio envejecimiento como que de él no tenemos dudas y el espacio en sus irregularidades lógicas nos coloca y descoloca quizá siempre en el mismo lugar pero así como la amistad nada nos asegura de que sea en un tiempo y en un espacio determinado y no sean todos los tiempos y todos los espacios a la vez así su amistad llena todos los lugares y los tiempos de los tiempos y todos los rincones y como no existe un tiempo en el que se despliega se convierte de golpe en un susurro universal del que con el olvido se irán deshilachando hasta desaparecer los trozos de una triste real experiencia donde sólo la amistad que le tuve y la que sentí de usted flotarán en el presupuesto de un mañana
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
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