Naturu3
Poeta fiel al portal
Había que cazar un alce,
a solo cuatro semanas de otro invierno
con su falda de encaje y su muerte atiborrada.
Se aproxima, tan próxima como la carne del venado que se vuelve carga en mi carne que ha logrado tumbarlo con un dedo.
El rifle llevaba mis pasos en su mira,
ahondaba la llaga de mi hombro izquierdo.
Lloré a rebanadas sobre el alce enfermo de muerte orgullosa.
A destajo del pelaje, armaré un único morral con la salsa del follaje que una vez sostuvo sus músculos taimados.
Yo clavé la única bala que devolvió el verano a la cabaña. La clavé a mano en el tronco de un árbol.
Dentro de cinco lustros volveré y
la veré en otra altura del mismo árbol
del mismo bosque de otra muerte.
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a solo cuatro semanas de otro invierno
con su falda de encaje y su muerte atiborrada.
Se aproxima, tan próxima como la carne del venado que se vuelve carga en mi carne que ha logrado tumbarlo con un dedo.
El rifle llevaba mis pasos en su mira,
ahondaba la llaga de mi hombro izquierdo.
Lloré a rebanadas sobre el alce enfermo de muerte orgullosa.
A destajo del pelaje, armaré un único morral con la salsa del follaje que una vez sostuvo sus músculos taimados.
Yo clavé la única bala que devolvió el verano a la cabaña. La clavé a mano en el tronco de un árbol.
Dentro de cinco lustros volveré y
la veré en otra altura del mismo árbol
del mismo bosque de otra muerte.
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