Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bajo el manto de la noche el poeta,
llora las notas que el cristal destila.
En su corazón, mística saeta;
en su piel, la fragancia de Sandrila.
Y en la locura de un amor ardiente,
quiebra el éter su pavoroso grito.
Insondable la niebla de su mente,
remonta los pliegues del infinito.
Es su soledad tembloroso arcano,
transluciendo las prosas del dolor:
patético sino el del ser humano!
Y en tránsito de muerte ante su estrella,
sintió el divino canto de su amor...
sonriente expiró, y partió con ella.
llora las notas que el cristal destila.
En su corazón, mística saeta;
en su piel, la fragancia de Sandrila.
Y en la locura de un amor ardiente,
quiebra el éter su pavoroso grito.
Insondable la niebla de su mente,
remonta los pliegues del infinito.
Es su soledad tembloroso arcano,
transluciendo las prosas del dolor:
patético sino el del ser humano!
Y en tránsito de muerte ante su estrella,
sintió el divino canto de su amor...
sonriente expiró, y partió con ella.