negrojf
Poeta recién llegado
No, Fuego,
consumes cruel la leña
y no observas con tus mil ojos encendidos
besando la vieja chimenea,
que Holmes no piensa mientras toca el violín
en la huella sobre la alfombra persa,
en la corbata que es señal,
en el anillo que es pasado oculto,
ni en el carruaje ni en el cochero.
No, Fuego,
no en el número, ni en el poliedro,
ni en la estrategia ni en la sangre,
ni en el punto ni en la línea
¿no observas con tus mil ojos encendidos
su pipa hecha carne,
su gabán hecho trizas,
sus ojos hechos cristales tristes?
¿No observas que no contempla la noche?
¿Por qué no mira las estrellas
que recogen la escarcha y la nieve de Baker Street?
¿qué es lo que aquieta sus sentidos bohemios,
fríos como Londres,
agudos como el vidrio?
No, Fuego,
no es el némesis que lo tirará del peñasco,
ni en la muerte ni el abismo
¿No ves con tus mil ojos encendidos
mientras consumes cruel la leña
que sobre su mano desnuda
descansa el más grande de los misterios
el laberinto de la rosa
la belleza que no abraza el lente
la fotografía que no es del Rey
la voz tras el telón de niebla
el verdadero vértigo
la luz de luna sobre el león de piedra,
La Mujer?
Irene de luna, Irene de rubíes y topacios,
Irene de viento, Irene de estrellas
que soplan suavemente las escarchas de Baker Street,
Irene que enciende las filas de faroles,
que destroza el cuadrado invernal
y las figuras que se trazan en la noche
No, Fuego,
consumes cruel la leña,
y no observas con tus mil ojos encendidos
besando la vieja chimenea
que Holmes mientras toca el violín
explora lo que la razón niega
y lo que el hígado teme:
el riesgo infinito.
[MUSICA]http://www.garageband.com/mp3/La_vie_quotidiene.mp3?|pe1|WdjZPXLrvP2rYVe3amBgBQ[/MUSICA]
consumes cruel la leña
y no observas con tus mil ojos encendidos
besando la vieja chimenea,
que Holmes no piensa mientras toca el violín
en la huella sobre la alfombra persa,
en la corbata que es señal,
en el anillo que es pasado oculto,
ni en el carruaje ni en el cochero.
No, Fuego,
no en el número, ni en el poliedro,
ni en la estrategia ni en la sangre,
ni en el punto ni en la línea
¿no observas con tus mil ojos encendidos
su pipa hecha carne,
su gabán hecho trizas,
sus ojos hechos cristales tristes?
¿No observas que no contempla la noche?
¿Por qué no mira las estrellas
que recogen la escarcha y la nieve de Baker Street?
¿qué es lo que aquieta sus sentidos bohemios,
fríos como Londres,
agudos como el vidrio?
No, Fuego,
no es el némesis que lo tirará del peñasco,
ni en la muerte ni el abismo
¿No ves con tus mil ojos encendidos
mientras consumes cruel la leña
que sobre su mano desnuda
descansa el más grande de los misterios
el laberinto de la rosa
la belleza que no abraza el lente
la fotografía que no es del Rey
la voz tras el telón de niebla
el verdadero vértigo
la luz de luna sobre el león de piedra,
La Mujer?
Irene de luna, Irene de rubíes y topacios,
Irene de viento, Irene de estrellas
que soplan suavemente las escarchas de Baker Street,
Irene que enciende las filas de faroles,
que destroza el cuadrado invernal
y las figuras que se trazan en la noche
No, Fuego,
consumes cruel la leña,
y no observas con tus mil ojos encendidos
besando la vieja chimenea
que Holmes mientras toca el violín
explora lo que la razón niega
y lo que el hígado teme:
el riesgo infinito.
[MUSICA]http://www.garageband.com/mp3/La_vie_quotidiene.mp3?|pe1|WdjZPXLrvP2rYVe3amBgBQ[/MUSICA]
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