David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
No le mana, canalla infame, respondió Don Quijote encendido en cólera, no le mana, digo, eso que decís, sino ámbar y algalia entre algodones, y no es tuerta ni corcobada, sino más derecha que un huso de Guadarrama
M. de CERVANTES. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Capítulo IV.
No hay señora más fea
ni en la Mancha ni en España,
pues dirá que es gran patraña
la persona que la vea.
Y así porque menos sea
engendra maquinación,
A su ojo ponga son
y a su espalda corrección.
Tiene mal su arquitectura,
el ojo no tiene puerta,
su mal espalda es incierta
en tan pesada figura.
Pues esa ausente hermosura
es causa de su aflicción,
A su ojo ponga son
y a su espalda corrección.
La temen por todo el mapa
por tanta monstruosidad,
que exige la oscuridad
envuelta en una gran capa.
Y por esto en Roma el Papa,
planea su excomunión,
A su ojo ponga son
y a su espalda corrección.
Sería mujer o cosa
tan fatalmente espaldada,
tan malamente encorvada,
monstruosamente monstruosa.
Y así parece una rosa
marchita en su condición,
A su ojo ponga son
y a su espalda corrección.
M. de CERVANTES. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Capítulo IV.
No hay señora más fea
ni en la Mancha ni en España,
pues dirá que es gran patraña
la persona que la vea.
Y así porque menos sea
engendra maquinación,
A su ojo ponga son
y a su espalda corrección.
Tiene mal su arquitectura,
el ojo no tiene puerta,
su mal espalda es incierta
en tan pesada figura.
Pues esa ausente hermosura
es causa de su aflicción,
A su ojo ponga son
y a su espalda corrección.
La temen por todo el mapa
por tanta monstruosidad,
que exige la oscuridad
envuelta en una gran capa.
Y por esto en Roma el Papa,
planea su excomunión,
A su ojo ponga son
y a su espalda corrección.
Sería mujer o cosa
tan fatalmente espaldada,
tan malamente encorvada,
monstruosamente monstruosa.
Y así parece una rosa
marchita en su condición,
A su ojo ponga son
y a su espalda corrección.