Raúl Rouco
Poeta que considera el portal su segunda casa
En mi mano enamorada te sostuve,
en los labios de tu boca y de tus besos
me cobijé como niño temeroso
cual ave que se mete en su nido
protegiéndose de las lluvias y los vientos;
así, en mi huido amor que no retuve,
te sentí paralela a mi existencia,
respiré el rastro que dejaron tus suspiros
sin haber escuchado tus pensamientos
ni tocar la piel de tu inocencia.
Hoy, en mi vida errante a tientas camino,
quisiera deshacer los pasos andados,
llegar a tus ojos, del tiempo cautivos,
sostener de nuevo tu mano en mi pecho,
mientras acercándome a tus labios
pudiera sentir un solo beso;
mis huellas quedarían al irme alejando
del mundo ficticio en el que vivo,
y en tu piel permanecería grabado
el amor que un día quedó en el olvido.