En fuga
me desprendo, colérico
como una herida.
Entierro las manos en la sombra.
Los ojos como oráculos, descreídos
soplan la quietud, la ceniza
que enviste al tiempo.
Me observo,
desterrado
como el silencio.
En instante, a pasos
me recuerdo sobre un claro
recién pintado.
A contraluz, se ha hecho carne
el impacto:
¡mi alma!
Respiro charcos, sobras de un cielo impalpable.
me desprendo, colérico
como una herida.
Entierro las manos en la sombra.
Los ojos como oráculos, descreídos
soplan la quietud, la ceniza
que enviste al tiempo.
Me observo,
desterrado
como el silencio.
En instante, a pasos
me recuerdo sobre un claro
recién pintado.
A contraluz, se ha hecho carne
el impacto:
¡mi alma!
Respiro charcos, sobras de un cielo impalpable.