Eduardo Morguenstern
Poeta que considera el portal su segunda casa
A TRAVÉS DEL TIEMPO
Busco a través del río de los años
aquella flor que me dejó su espina
como hito perenne dulce daño
y un fanal de dolor que me ilumina.
Recogí otras flores, pero extraño
los aromas de aquella flor divina,
que conservo en mi alma como el paño
que secó la faz del Cristo el triste día.
Y esos besos bebidos con hartura
en mis secos labios aún perduran
con inolvidables sabores de miel,
causa son de la más fina tortura
que me atan hoy aún a esa criatura
con el recuerdo más vívido y más fiel.
Eduardo Morguenstern
Busco a través del río de los años
aquella flor que me dejó su espina
como hito perenne dulce daño
y un fanal de dolor que me ilumina.
Recogí otras flores, pero extraño
los aromas de aquella flor divina,
que conservo en mi alma como el paño
que secó la faz del Cristo el triste día.
Y esos besos bebidos con hartura
en mis secos labios aún perduran
con inolvidables sabores de miel,
causa son de la más fina tortura
que me atan hoy aún a esa criatura
con el recuerdo más vívido y más fiel.
Eduardo Morguenstern
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