LaURis
Amor Completo
No existe horizonte en mi cuerpo
donde no haya llegado tu boca,
ni suspiros etéreos
bajo el suplicio de tus manos,
tampoco prevalecen sueños efímeros
envueltos en palabras profetizadas.
No quedan días en el hilo de la espera,
porque me has acariciado con tu lanza,
expresando a tu cuesta:
Heme aquí hombre certero
anidada en el manto de tus ojos
ofuscados con mil sonrisas,
porque de esta insigne espera
te he concedido las regalías
y acogida en tu regazo
siento que en la muerte
tendré vida eterna.
Ya te tengo, ya me tienes.
................................A mi amado César.