ophelieramboud
Poeta recién llegado
Yo iba descubriendo la vereda del sino
cuando oteaba lo inefable desde los suelos,
atractivo hallé en las sonatas de los cielos
y apacible hice del fango mi cruel destino.
Fermentada en mi cuerpo quedó la aversión
y sin más perdí mi castidad en una canción,
me atormentó la repugnacia en mi travesía
y calleron los deseos de mi azul osadía.
Yacía en la tierra, donde danza la serpiente,
y me arrastraba por el corazón de la tierra
al compás del impío romance que miente,
desde el seno de aquella lúgubre tierra.
La verdad se hallaba en las flores rojas;
en el otoño sombrío y el terremoto
que visualice desde tiempos muy remotos.
Se tiñeron las rutas de la exhuberancia
con las gotas de una lasciva fragancia,
y en mi sueño sólo recuerdo su jactancia.
cuando oteaba lo inefable desde los suelos,
atractivo hallé en las sonatas de los cielos
y apacible hice del fango mi cruel destino.
Fermentada en mi cuerpo quedó la aversión
y sin más perdí mi castidad en una canción,
me atormentó la repugnacia en mi travesía
y calleron los deseos de mi azul osadía.
Yacía en la tierra, donde danza la serpiente,
y me arrastraba por el corazón de la tierra
al compás del impío romance que miente,
desde el seno de aquella lúgubre tierra.
La verdad se hallaba en las flores rojas;
en el otoño sombrío y el terremoto
que visualice desde tiempos muy remotos.
Se tiñeron las rutas de la exhuberancia
con las gotas de una lasciva fragancia,
y en mi sueño sólo recuerdo su jactancia.