ALYA
Poeta fiel al portal
Para él siempre era de noche
en la senda abierta
de su yo multiplicado .
Los eligió al azar,
los acomodó al viaje
interminable de sus incertidumbres.
Buscaba encontrarse en ellos,
pilas de errores rubricaron
los intentos,
ninguno hacia honor fiel
al germen terrible de sus raíces
y de sus alas,
a la materia que lo formaba.
Solía decir que su vida
era una historia tejida
alrededor de una fogata,
decorada con humo de cigarros,
con escupitajos de borrachos,
condimentada con vino,
con savia de hembra en celo.
se gozaba en ello
o talvés sufría,
solo ellos lo saben.
Él intentó que fueran diferentes,
independientes,
que cada uno trillara
sus propios caminos,
pero algo había igual, algo los unía
en la hendidura del silencio.
Algo salobre como lagrima reprimida,
algo ruidoso como risa forzada,
como mueca sostenida en la mirada.
y los tres dispersos en las arterias
vivas de la poesía
solían encontrarse cuando alguna
musa les robaba el sueño.
en la senda abierta
de su yo multiplicado .
Los eligió al azar,
los acomodó al viaje
interminable de sus incertidumbres.
Buscaba encontrarse en ellos,
pilas de errores rubricaron
los intentos,
ninguno hacia honor fiel
al germen terrible de sus raíces
y de sus alas,
a la materia que lo formaba.
Solía decir que su vida
era una historia tejida
alrededor de una fogata,
decorada con humo de cigarros,
con escupitajos de borrachos,
condimentada con vino,
con savia de hembra en celo.
se gozaba en ello
o talvés sufría,
solo ellos lo saben.
Él intentó que fueran diferentes,
independientes,
que cada uno trillara
sus propios caminos,
pero algo había igual, algo los unía
en la hendidura del silencio.
Algo salobre como lagrima reprimida,
algo ruidoso como risa forzada,
como mueca sostenida en la mirada.
y los tres dispersos en las arterias
vivas de la poesía
solían encontrarse cuando alguna
musa les robaba el sueño.
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