Littera
Poeta asiduo al portal
Te irgues, complacido y elegante,
en el cogollo de la noche algente
que esparce por el páramo silente
un rocío gentil y rutilante.
Diriges a la Luna vigilante
tus brazos de madera resistente,
y sueñas con tocar su limpia frente
siquiera por espacio de un instante.
En tu amor mis amores adivino,
y al punto se apodera de mi pecho
un temor opresivo y ominoso:
el de que sufras mi fatal destino,
y a tu tronco tan noble cuanto arrecho
jamás le bese un hálito bondoso.