A un árbol

Littera

Poeta asiduo al portal
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Te irgues, complacido y elegante,
en el cogollo de la noche algente
que esparce por el páramo silente
un rocío gentil y rutilante.

Diriges a la Luna vigilante
tus brazos de madera resistente,
y sueñas con tocar su limpia frente
siquiera por espacio de un instante.

En tu amor mis amores adivino,
y al punto se apodera de mi pecho
un temor opresivo y ominoso:

el de que sufras mi fatal destino,
y a tu tronco tan noble cuanto arrecho
jamás le bese un hálito bondoso.
 


Te irgues, complacido y elegante,
en el cogollo de la noche algente
que esparce por el páramo silente
un rocío gentil y rutilante.

Diriges a la Luna vigilante
tus brazos de madera resistente,
y sueñas con tocar su limpia frente
siquiera por espacio de un instante.

En tu amor mis amores adivino,
y al punto se apodera de mi pecho
un temor opresivo y ominoso:

el de que sufras mi fatal destino,
y a tu tronco tan noble cuanto arrecho
jamás le bese un hálito bondoso.



Bello soneto, pleno de un léxico rico y selecto,
tiene mi APTO;
un saludo cordial,
edelabarra
 
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Te irgues, complacido y elegante,
en el cogollo de la noche algente
que esparce por el páramo silente
un rocío gentil y rutilante.

Diriges a la Luna vigilante
tus brazos de madera resistente,
y sueñas con tocar su limpia frente
siquiera por espacio de un instante.

En tu amor mis amores adivino,
y al punto se apodera de mi pecho
un temor opresivo y ominoso:

el de que sufras mi fatal destino,
y a tu tronco tan noble cuanto arrecho
jamás le bese un hálito bondoso.



Es un hermoso soneto,
de elegante y sensible lectura.
Un placer haber pasado, un beso.
 
A ver, veamos, Littera.
Sumamente agradable es hallar la combinación de un soneto bien trabajado que además presenta un vocabulario palmario e inusual.
Me agradó sobremanera tu soneto.
Mis felicitaciones sinceras.
Te externo un saludo cordialísimo.
 
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Te irgues, complacido y elegante,
en el cogollo de la noche algente
que esparce por el páramo silente
un rocío gentil y rutilante.

Diriges a la Luna vigilante
tus brazos de madera resistente,
y sueñas con tocar su limpia frente
siquiera por espacio de un instante.

En tu amor mis amores adivino,
y al punto se apodera de mi pecho
un temor opresivo y ominoso:

el de que sufras mi fatal destino,
y a tu tronco tan noble cuanto arrecho
jamás le bese un hálito bondoso.


Ya no sé qué decirte compañero Littera, este me pareció realmente genial, aunque todo lo que te he leído tiene un léxico impecable como dice Eduardo. No me queda más que volverte a felicitar y desearte lo mejor.

Un saludo de corazón.
 

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