abcd
Poeta adicto al portal
Supongamos que al despertar
en tus garras aparecen nuevas fotos
y el hogar de tus anhelos abre la puerta en tu mente.
Que no estás sola, que las cortinas son de dulces
y en la mesa te esperan sonrientes
la miel y todas esas personas que quieres abrazar.
Supongamos que despertaste con un ratón en la boca
y sonreíste porque era un juguete de tu sobrino.
No entenderías el vicio de imaginarte felina,
no lo entenderás hasta que las ramas de estos pequeños árboles
que hoy regamos se acaricien solo por crecer uno al lado del otro.
Supongamos que tu luz atenté contra la respiración del sol,
sería ponerte en contra corriente,
no puedo no pensar que la tierra giraría desde tu nariz al ombligo.
Tal vez sea mucho no tener miedo a las alturas,
creer que yo también tengo siete vidas,
siete enigmas por destruir con tus patas.
Supongamos que nunca estuvimos dentro del misterio,
que los dolores y los aeropuertos no existen,
que decir adiós es una bienvenida más,
supongamos que nos hemos mentido todo el tiempo,
que tu me amas y yo te quiero,
o bien, que la distancia más corta nunca fue sonreírnos.
Voy a temblar cuando ninfeácea aprendas a volar y a llevar pasajeros,
y voy a llorar con paisajes de humo en las ruinas de tus palabras tristes.
Por mi parte voy a suponer que mi compañía es una risa en el bolsillo,
un pañuelo en el corazón y dos o tres pitadas de ricas flores en la razón.
No me importa lo que tu supongas,
después de todo y antes de nada,
a los gatos les encanta ser mimados, y mimar.
en tus garras aparecen nuevas fotos
y el hogar de tus anhelos abre la puerta en tu mente.
Que no estás sola, que las cortinas son de dulces
y en la mesa te esperan sonrientes
la miel y todas esas personas que quieres abrazar.
Supongamos que despertaste con un ratón en la boca
y sonreíste porque era un juguete de tu sobrino.
No entenderías el vicio de imaginarte felina,
no lo entenderás hasta que las ramas de estos pequeños árboles
que hoy regamos se acaricien solo por crecer uno al lado del otro.
Supongamos que tu luz atenté contra la respiración del sol,
sería ponerte en contra corriente,
no puedo no pensar que la tierra giraría desde tu nariz al ombligo.
Tal vez sea mucho no tener miedo a las alturas,
creer que yo también tengo siete vidas,
siete enigmas por destruir con tus patas.
Supongamos que nunca estuvimos dentro del misterio,
que los dolores y los aeropuertos no existen,
que decir adiós es una bienvenida más,
supongamos que nos hemos mentido todo el tiempo,
que tu me amas y yo te quiero,
o bien, que la distancia más corta nunca fue sonreírnos.
Voy a temblar cuando ninfeácea aprendas a volar y a llevar pasajeros,
y voy a llorar con paisajes de humo en las ruinas de tus palabras tristes.
Por mi parte voy a suponer que mi compañía es una risa en el bolsillo,
un pañuelo en el corazón y dos o tres pitadas de ricas flores en la razón.
No me importa lo que tu supongas,
después de todo y antes de nada,
a los gatos les encanta ser mimados, y mimar.