Cristóbal Sandoval
Poeta recién llegado
El niño que corría en las praderas imaginarias que encarnaba el cemento.
Su furia arrasante por sobre los arroyo calman la ansiedad de la hiperactividad de mi ser. Sosiega todo impulso de ruptura.
Nacidos de la misma esencia, pero ella supo crecer hasta los cielos para darse a conocer. Me siento seguro al cubrirme de ti hermana mía.
¿Pero que ha pasado?, te siento desemejante, no te siento conmigo. Me cobijas, pero algo en ti ya no me hace el cariño del que me enamoré. ¿Quien te contó?, ¿estas sentida?, ¿Cuéntame que te hizo saber?. Me observaste todo este tiempo, sin saber que tus ojos concentraban presión en mi, comprendí la carga de mis hombros, la presión de tu mirar.
Entonces sabes quien me caza, ya sabes de mi desventuras, conoces mis miedos y mis viejas amistades, en especial la que persiste en cada momento.
En un principio corría de todo, ahora solo descanso con el paso desganado, no le daré importancia a lo que me alcance, quizás me de la vuelta y me dirija hacia ella. La vieja amiga que se vuelve indispensable en mi vida.
Hermana mía, maquilla las lágrimas. Que me encuentre fuerte en el fin de mis tiempos. No se burlara de la forma que me dejare desvanecer en su pecho, quiero ser digno de sus brazos.
Camine en reversa y era de deducir el encuentro. Tanto tiempo sin verte, tu antifaz no fue rememorado.
Quiero ausentarme en sus vidas. Conozco la clave, pero no me atrevo a dejar todo atrás.
Te tengo tan cerca que desearía reposar en ti mi vieja amiga, si lo hago descansare, cuando lo haga me iré para no volver. Sólo dame la valentía que necesito para terminar con todo dolor.
Su furia arrasante por sobre los arroyo calman la ansiedad de la hiperactividad de mi ser. Sosiega todo impulso de ruptura.
Nacidos de la misma esencia, pero ella supo crecer hasta los cielos para darse a conocer. Me siento seguro al cubrirme de ti hermana mía.
¿Pero que ha pasado?, te siento desemejante, no te siento conmigo. Me cobijas, pero algo en ti ya no me hace el cariño del que me enamoré. ¿Quien te contó?, ¿estas sentida?, ¿Cuéntame que te hizo saber?. Me observaste todo este tiempo, sin saber que tus ojos concentraban presión en mi, comprendí la carga de mis hombros, la presión de tu mirar.
Entonces sabes quien me caza, ya sabes de mi desventuras, conoces mis miedos y mis viejas amistades, en especial la que persiste en cada momento.
En un principio corría de todo, ahora solo descanso con el paso desganado, no le daré importancia a lo que me alcance, quizás me de la vuelta y me dirija hacia ella. La vieja amiga que se vuelve indispensable en mi vida.
Hermana mía, maquilla las lágrimas. Que me encuentre fuerte en el fin de mis tiempos. No se burlara de la forma que me dejare desvanecer en su pecho, quiero ser digno de sus brazos.
Camine en reversa y era de deducir el encuentro. Tanto tiempo sin verte, tu antifaz no fue rememorado.
Quiero ausentarme en sus vidas. Conozco la clave, pero no me atrevo a dejar todo atrás.
Te tengo tan cerca que desearía reposar en ti mi vieja amiga, si lo hago descansare, cuando lo haga me iré para no volver. Sólo dame la valentía que necesito para terminar con todo dolor.