Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cada día un poeta muere.
Un poeta, un trovador,
hombre de sentimientos,
hacedor de Amor.
Cada día muere un poeta.
Mueren las palabras
que ya no dirá,
que no serán estrofas sabias.
Cada día trae su afán,
una voz enmudece cada día.
Cuando la hora llegue,
la que callará será la mía.
Cada día un poeta muere.
Mueren las soledades, las alondras,
calla la voz en la noche,
se desdibujan las sombras.
Cada día muere un poeta
y no hay otro en la cuna que mece
la mano que le alzó, enamorada...
Y el mundo no se estremece.
Un poeta, un trovador,
hombre de sentimientos,
hacedor de Amor.
Cada día muere un poeta.
Mueren las palabras
que ya no dirá,
que no serán estrofas sabias.
Cada día trae su afán,
una voz enmudece cada día.
Cuando la hora llegue,
la que callará será la mía.
Cada día un poeta muere.
Mueren las soledades, las alondras,
calla la voz en la noche,
se desdibujan las sombras.
Cada día muere un poeta
y no hay otro en la cuna que mece
la mano que le alzó, enamorada...
Y el mundo no se estremece.
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