LINDA R .R
Poeta recién llegado
A UNA AMIGA
Dije yo en mi agonía:
¡Que alguien me encuentre en este día!
Y me encontraste tú ¡amiga mía!
pero al verme las manos vacías
y el alma muerta
saliste despavorida,
no fuera a ser,
que con mis manos yertas,
yo te pudiera pedir calor, en la noche fría,
y me dejaste atada al metafórico mundo que padecía.
Aborté en la arena mi preñez herida,
y con las manos rotas me abracé a la ardiente brasa
que me ofrecía la vida,
rasgué con mis uñas,
la piel que me contenía,
le quité a mis ojos la luz con la que veían
y me abracé a la tierra
implorándole al Dios del cielo,
que apagara la vida mía
te llamé a gritos y tras tuyo,
quiso partir mi energía,
Pero no pudo alcanzarte,
y se quedó conmigo curándome las heridas.
Mientras moría,
mientras miré pasar por mis ojos,
toda la existencia mía,
recordé el camino que me devolvería
al frenético horizonte
donde se centrifugan las penas y se matan las agonías,
y caminé volando por mis estrías
sintiéndome el alma llena
de una felicidad, Para mí desconocida,
sentí correr por mi sangre,
el calor de mis alegrías,
y los cristales gimieron ante la aurora descolorida,
después de llorar en la noche
por el fin de las penas mías.
¿Y a ti, mi hermosa amiga pérdida?
¡A ti te deje sepultada en el fondo de alguna herida!
Linda R .R
Dije yo en mi agonía:
¡Que alguien me encuentre en este día!
Y me encontraste tú ¡amiga mía!
pero al verme las manos vacías
y el alma muerta
saliste despavorida,
no fuera a ser,
que con mis manos yertas,
yo te pudiera pedir calor, en la noche fría,
y me dejaste atada al metafórico mundo que padecía.
Aborté en la arena mi preñez herida,
y con las manos rotas me abracé a la ardiente brasa
que me ofrecía la vida,
rasgué con mis uñas,
la piel que me contenía,
le quité a mis ojos la luz con la que veían
y me abracé a la tierra
implorándole al Dios del cielo,
que apagara la vida mía
te llamé a gritos y tras tuyo,
quiso partir mi energía,
Pero no pudo alcanzarte,
y se quedó conmigo curándome las heridas.
Mientras moría,
mientras miré pasar por mis ojos,
toda la existencia mía,
recordé el camino que me devolvería
al frenético horizonte
donde se centrifugan las penas y se matan las agonías,
y caminé volando por mis estrías
sintiéndome el alma llena
de una felicidad, Para mí desconocida,
sentí correr por mi sangre,
el calor de mis alegrías,
y los cristales gimieron ante la aurora descolorida,
después de llorar en la noche
por el fin de las penas mías.
¿Y a ti, mi hermosa amiga pérdida?
¡A ti te deje sepultada en el fondo de alguna herida!
Linda R .R
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