saul galarza
Poeta recién llegado
A UNA IMPOSIBLE
Por una calle de oro y de marfil
pasea la imposible de mi anhelo.
¡Mártir de su desdén, mil veces mil!,
sólo hallo en mi quimera desconsuelo.
En vano he procurado una señal
de su mirar altivo y soberano
si sé que su rechazo es mi puñal
y en éxtasis padezco con mi arcano.
Mi alma la ve como a una emperatriz
que todo lo gobierna con su encanto,
como una luz al fin de un túnel gris
que nunca dará lumbre a mi quebranto.
Penando en mi secreta aspiración,
tampoco lograré que se conduela,
si extraña, en su castillo de ilusión,
ignora a su doliente centinela.
Hecho al dolor mi pobre corazón
bien sabe que mendiga su ternura,
que tanto amor no cabe en su ambición,
y ya se ha desbordado mi amargura.
Viviendo en mi constante delirar
no tiene dimensión mi idolatría…
La inmensidad, que nunca he de acortar,
se impone, y nos distancia cada día…
Por una calle de oro y de marfil
pasea la imposible de mi anhelo.
¡Mártir de su desdén, mil veces mil!,
sólo hallo en mi quimera desconsuelo.
En vano he procurado una señal
de su mirar altivo y soberano
si sé que su rechazo es mi puñal
y en éxtasis padezco con mi arcano.
Mi alma la ve como a una emperatriz
que todo lo gobierna con su encanto,
como una luz al fin de un túnel gris
que nunca dará lumbre a mi quebranto.
Penando en mi secreta aspiración,
tampoco lograré que se conduela,
si extraña, en su castillo de ilusión,
ignora a su doliente centinela.
Hecho al dolor mi pobre corazón
bien sabe que mendiga su ternura,
que tanto amor no cabe en su ambición,
y ya se ha desbordado mi amargura.
Viviendo en mi constante delirar
no tiene dimensión mi idolatría…
La inmensidad, que nunca he de acortar,
se impone, y nos distancia cada día…
Última edición:
::