EsclavoVoluntario
Poeta recién llegado
Cuando me diste vida, tenias 17 años, sufriste muchos desaciertos pero supiste enfrentarlos.
Vos me diste la vida, una deuda impagable; me infundiste el respeto y sobre todo a ser amable.
Me mostraste que la gente no siempre es tan buena, que los golpes de la vida muchas veces te frenan.
Pero subiste la escalera y me tiraste un fuerte ejemplo, cuando yo iba apurado me explicaste como ir lento.
Soy tu invento y de eso tengo orgullo, sos la fuente de mi risa, a la única que escucho.
Sé que te hago enojar, porque soy muy complicado, pero si no fuese por vos no haría todo lo que hago.
Sos mi musa, la excusa de mi vida, la única que logra que me levante día a día.
Es que sin tu vía, este tren no funciona, siempre que caí noqueado tus manos fueron mi lona.
Sé que todo se complica en un mundo competitivo, que hay pocos sentimientos que salgan de nuestro ombligo.
Vos me diste amor y con eso a mí me alcanza, no necesito religión, porque soy hijo de mi santa.
Cuando voy y te abrazo, pensás que estoy jugando, pero me conecto con mi fuente para seguir caminando.
Sos mi mambo, aquello que me apasiona, la que haga lo que haga todo me lo perdona.
En el cielo o el infierno tu apoyo fue eterno y por eso te doy gracias con las letras de mi cuaderno.
Vos me diste la vida, una deuda impagable; me infundiste el respeto y sobre todo a ser amable.
Me mostraste que la gente no siempre es tan buena, que los golpes de la vida muchas veces te frenan.
Pero subiste la escalera y me tiraste un fuerte ejemplo, cuando yo iba apurado me explicaste como ir lento.
Soy tu invento y de eso tengo orgullo, sos la fuente de mi risa, a la única que escucho.
Sé que te hago enojar, porque soy muy complicado, pero si no fuese por vos no haría todo lo que hago.
Sos mi musa, la excusa de mi vida, la única que logra que me levante día a día.
Es que sin tu vía, este tren no funciona, siempre que caí noqueado tus manos fueron mi lona.
Sé que todo se complica en un mundo competitivo, que hay pocos sentimientos que salgan de nuestro ombligo.
Vos me diste amor y con eso a mí me alcanza, no necesito religión, porque soy hijo de mi santa.
Cuando voy y te abrazo, pensás que estoy jugando, pero me conecto con mi fuente para seguir caminando.
Sos mi mambo, aquello que me apasiona, la que haga lo que haga todo me lo perdona.
En el cielo o el infierno tu apoyo fue eterno y por eso te doy gracias con las letras de mi cuaderno.