Xavier Malo
Poeta recién llegado
Dionisos, oliendo estoy tu hiedra,
en esta villa singular soy hechizado,
acaricio tus negrísimas panteras
sintiéndome el laurel, fresco y pagano.
Tus pámpanos adoro, tu hiel me vela
-¡cuán envidio tus místicos hermanos!-:
la alegre Solitud, la Risa espesa,
el raudo transcurrir... placeres ambrosiados.
Depárame Fortuna, ante mis penas,
estampas y fértiles relatos,
(en vano tratarás, diosa imperfecta
quebrar mi voluntad y mi arrebato)
hallar, en tanto erial, la fonda fresca
do apague este incendio milenario.
Levante tiene aires que me aterran,
el mío es el amor triste y pacato,
se orienta hacia el misterio, se subleva
cada vez que observa; mientras tanto
Cupido sábese la aljaba llena,
y conmigo es indeciso y es avaro.
Yo invoco en los aires buenas nuevas,
y en mármoles etéreos vidas grabo:
todo es imaginar nubes y estrellas
donde haya sol y azul, allá en lo alto.
Son disgresiones, que a mar sin puerto llevan
que yo quisiera lanzar, cual Jove en rayo:
porque es luz, y aturde y siempre queda
en un salón del alma acurrucado.
Mañana volveré a tu tierra
levemente, muy despacio...
en esta villa singular soy hechizado,
acaricio tus negrísimas panteras
sintiéndome el laurel, fresco y pagano.
Tus pámpanos adoro, tu hiel me vela
-¡cuán envidio tus místicos hermanos!-:
la alegre Solitud, la Risa espesa,
el raudo transcurrir... placeres ambrosiados.
Depárame Fortuna, ante mis penas,
estampas y fértiles relatos,
(en vano tratarás, diosa imperfecta
quebrar mi voluntad y mi arrebato)
hallar, en tanto erial, la fonda fresca
do apague este incendio milenario.
Levante tiene aires que me aterran,
el mío es el amor triste y pacato,
se orienta hacia el misterio, se subleva
cada vez que observa; mientras tanto
Cupido sábese la aljaba llena,
y conmigo es indeciso y es avaro.
Yo invoco en los aires buenas nuevas,
y en mármoles etéreos vidas grabo:
todo es imaginar nubes y estrellas
donde haya sol y azul, allá en lo alto.
Son disgresiones, que a mar sin puerto llevan
que yo quisiera lanzar, cual Jove en rayo:
porque es luz, y aturde y siempre queda
en un salón del alma acurrucado.
Mañana volveré a tu tierra
levemente, muy despacio...