Monje Mont
Poeta reconocido en el portal
No sé, amor,
a veces me dan ganas de vivir
y nada que ver con el aire fresco de las tardes
ni con lo bien que marchen las finanzas,
a veces me dan ganas de vivir
y nada que ver con el aire fresco de las tardes
ni con lo bien que marchen las finanzas,
es sólo un sentir extraño…
que me es extraño, mejor dicho
-es un caminar al revés por algún rato -
que me es extraño, mejor dicho
-es un caminar al revés por algún rato -
de pronto te veo -te imagino -
como el sol de medianoche de esos lados
donde las cosas son nada comunes
porque los días son tan largos
que las gentes llegan a temer la inevitable noche
con sus terribles penumbras que acostumbran
y con los bichos saliendo de las manos
de alguien que ni ves ni es conocido;
como el sol de medianoche de esos lados
donde las cosas son nada comunes
porque los días son tan largos
que las gentes llegan a temer la inevitable noche
con sus terribles penumbras que acostumbran
y con los bichos saliendo de las manos
de alguien que ni ves ni es conocido;
no sé, amor,
entretejes en tus líneas
-las de tu cuerpo y tus trazos con el dedo
como artista del arte de lo ignoto -
sensaciones de esas
que se pueden llamar químicas
-de las que buscan concentrar
los magos del perfume-
o más bien la alquimia
de hacer de aquello,
que en sus tonos claros es oscuro,
el portentoso sueño del virtuoso
con el poder de hágase y se ha hecho.
entretejes en tus líneas
-las de tu cuerpo y tus trazos con el dedo
como artista del arte de lo ignoto -
sensaciones de esas
que se pueden llamar químicas
-de las que buscan concentrar
los magos del perfume-
o más bien la alquimia
de hacer de aquello,
que en sus tonos claros es oscuro,
el portentoso sueño del virtuoso
con el poder de hágase y se ha hecho.
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