ASTRO_MUERTO
Poeta fiel al portal
A VER QUÉ DICE 8
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Me gustaría ser famoso,
un escritor famoso, un poeta famoso.
Me dedicaría a criticar a todo lo que se me ponga en frente.
Criticar a los políticos,
a los de izquierda lo mismo que a los de derecha. A todos.
Luego me lanzo a alcalde de Maipú y de ahí a la presidencia de Chile.
Soñar es gratis.
En realidad, no es necesario ser muy hábil con lo que se dice.
Gandhi, el mismo Gandhi dice basura,
por ejemplo, que la felicidad consiste
en poner de acuerdo tus pensamientos, tus palabras y tus hechos.
¡O sea que Hitler era feliz!
¡O sea que Charles Manson era feliz!
Y la gente dice: –Oh, sí, señor Gandhi, usted es sabio.
El otro que es chanta es un tal 8, ja! ja! ja!., ja! ja! ja!
No sé cómo esa gente vende tanto libro,
dicen puras huevadas facilistas.
Osho, así se llama.
¡Osho las pelotas!
Eso le gusta a la gente,
la huevada fácil,
puros consejos estúpidos y por lo demás imposibles de cumplir.
Esos libros de autoayuda,
creo que es como servirse un plato de gusanos
o de cucarachas con agregado de pus y sangre de perro con alguna enfermedad de esas que dejan la piel como una lija. Anda a saber tú, bilis, vómito, un litro de semen de rata,
doble porción de paloma entretechera podrida.
Ya me lo imagino: –Garzón, tráigame doble ración de paloma entretechera podrida,
de tres días y agusanada y una bacinica para llamar a Guajardo (así decimos en Chile en vez que vomitar, aunque, claro, el garzón ya lo sabe).
Los gusanos no son tan malos en realidad,
las tripas de los perros,
el olor a perro muerto, no es tan malo, en realidad, te acostumbras, digo,
la gente, la pobre gente se acostumbra a la basura y no es capaz de distinguirla,
y hasta por ahí uno mismo también.
No dejo de pensar en el momento (no hace mucho),
en el que entré a una librería y me dirigí a la sección de poetas,
cogí diversos libros de distintos autores,
los hojeé a la rápida y, mirando de reojo hacia la sección de ciencias,
comprendí que la poesía es una bazofia tremendamente inútil,
como este escrito,
como la vida misma,
como todos mis berrinches,
pero vamos, hombre,
ya que nos tiraron en pelotas al proscenio no nos quedó otra que bailar.
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Me gustaría ser famoso,
un escritor famoso, un poeta famoso.
Me dedicaría a criticar a todo lo que se me ponga en frente.
Criticar a los políticos,
a los de izquierda lo mismo que a los de derecha. A todos.
Luego me lanzo a alcalde de Maipú y de ahí a la presidencia de Chile.
Soñar es gratis.
En realidad, no es necesario ser muy hábil con lo que se dice.
Gandhi, el mismo Gandhi dice basura,
por ejemplo, que la felicidad consiste
en poner de acuerdo tus pensamientos, tus palabras y tus hechos.
¡O sea que Hitler era feliz!
¡O sea que Charles Manson era feliz!
Y la gente dice: –Oh, sí, señor Gandhi, usted es sabio.
El otro que es chanta es un tal 8, ja! ja! ja!., ja! ja! ja!
No sé cómo esa gente vende tanto libro,
dicen puras huevadas facilistas.
Osho, así se llama.
¡Osho las pelotas!
Eso le gusta a la gente,
la huevada fácil,
puros consejos estúpidos y por lo demás imposibles de cumplir.
Esos libros de autoayuda,
creo que es como servirse un plato de gusanos
o de cucarachas con agregado de pus y sangre de perro con alguna enfermedad de esas que dejan la piel como una lija. Anda a saber tú, bilis, vómito, un litro de semen de rata,
doble porción de paloma entretechera podrida.
Ya me lo imagino: –Garzón, tráigame doble ración de paloma entretechera podrida,
de tres días y agusanada y una bacinica para llamar a Guajardo (así decimos en Chile en vez que vomitar, aunque, claro, el garzón ya lo sabe).
Los gusanos no son tan malos en realidad,
las tripas de los perros,
el olor a perro muerto, no es tan malo, en realidad, te acostumbras, digo,
la gente, la pobre gente se acostumbra a la basura y no es capaz de distinguirla,
y hasta por ahí uno mismo también.
No dejo de pensar en el momento (no hace mucho),
en el que entré a una librería y me dirigí a la sección de poetas,
cogí diversos libros de distintos autores,
los hojeé a la rápida y, mirando de reojo hacia la sección de ciencias,
comprendí que la poesía es una bazofia tremendamente inútil,
como este escrito,
como la vida misma,
como todos mis berrinches,
pero vamos, hombre,
ya que nos tiraron en pelotas al proscenio no nos quedó otra que bailar.
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