Christian Jovani
Poeta recién llegado
Si de entre todas fiera chilena
fuiste con tu música una armonía de letras;
jardinera de compuesta dulzura,
quien por aquellos senderos de la soledad
a veces paseaba y plantando versos
afloraba los vivos sentimientos;
de dicha o de tristeza que un corazón dejaba.
"Cinco dolores sin tu paloma
pero distinguiste tu golondrina Violeta Parra"
Tu amor no fue de ausencia por la vida
resollando, acoplada a tu voz y a tu vieja guitarra.
Nunca te creí ausente de la tierra,
donde el viento da su silbido en la débil hojarasca,
ni te falto la ilusión, ni el remedio para tus penas
cuando un dolor te embargaba…
Alguna vez dijiste cantando
que teniendo paciencia todo se alcanza;
sin embargo, no dejaste que mueran
las escritas líneas del desconsuelo
volviéndote de tu alegría;
que más hubiese querido yo
tener de cerca tu semblante de arquera,
por presentarte aquel que pronuncia toda verdad
y que consuelos guarda en sus bolsillos,
o de ser quien no canto contigo
pero te llevaba algunas perlas
que consejos leían de los sabios profetas.
Hasta mi izquierda caen los versos
de contenta voz en mis letras
y como de rosas en violeta tinta.
Hoy, mi cantora, poeta y escultora
en el vigor de estar vivo con tu voz dormida
te he imaginado con tu traje de mariposa
dejándote mi carta.
Violeta, reina folclórica; sin conocerte
sabrán los aires que pronuncié tu nombre
y los millares de testigos que a ti te anuncie.
fuiste con tu música una armonía de letras;
jardinera de compuesta dulzura,
quien por aquellos senderos de la soledad
a veces paseaba y plantando versos
afloraba los vivos sentimientos;
de dicha o de tristeza que un corazón dejaba.
"Cinco dolores sin tu paloma
pero distinguiste tu golondrina Violeta Parra"
Tu amor no fue de ausencia por la vida
resollando, acoplada a tu voz y a tu vieja guitarra.
Nunca te creí ausente de la tierra,
donde el viento da su silbido en la débil hojarasca,
ni te falto la ilusión, ni el remedio para tus penas
cuando un dolor te embargaba…
Alguna vez dijiste cantando
que teniendo paciencia todo se alcanza;
sin embargo, no dejaste que mueran
las escritas líneas del desconsuelo
volviéndote de tu alegría;
que más hubiese querido yo
tener de cerca tu semblante de arquera,
por presentarte aquel que pronuncia toda verdad
y que consuelos guarda en sus bolsillos,
o de ser quien no canto contigo
pero te llevaba algunas perlas
que consejos leían de los sabios profetas.
Hasta mi izquierda caen los versos
de contenta voz en mis letras
y como de rosas en violeta tinta.
Hoy, mi cantora, poeta y escultora
en el vigor de estar vivo con tu voz dormida
te he imaginado con tu traje de mariposa
dejándote mi carta.
Violeta, reina folclórica; sin conocerte
sabrán los aires que pronuncié tu nombre
y los millares de testigos que a ti te anuncie.
Última edición: