Neida C. Mina
Poeta recién llegado
Dame una salida
a donde más tarde
pueda llegar,
ni tan grande o pequeña
para mis brazos estirar,
una sin planes
que no se vuelva apretada al final
y haya la luz suficiente
para mi sombra alimentar.
Pueda yo
sostener mi respiro en espiral
porque me divido
en un ciclo sempiterno
lejos del nido, en el borde del vacío
Y detrás de mi cuello , el crujir
de todos los huesos
recitando una melodía
sangrante para mí.
Deletreando con severidad
cada nombre,
perdiendo el mío
en una lápida de alquitrán,
enmudecieron mis secretos aún mas
acortando mi larga historia a contar.
Y como el chapoteo de fantasmas
en medio de la penumbra
con la lluvia mojando
escarbando el suelo
para ir más abajo
más hondo
en cada golpe
de todo el espesor
mis fuerzas caen.
Con la desgracia buscándome
a mi alrededor merodeando,
pero pienso ella juega
poniéndome a prueba,
diciéndome: -tómalo abajo-
no hay una vista hacia la claridad,
sumérgete en el oleaje
el te arrastrara abajo,
lo hará aún más.
a donde más tarde
pueda llegar,
ni tan grande o pequeña
para mis brazos estirar,
una sin planes
que no se vuelva apretada al final
y haya la luz suficiente
para mi sombra alimentar.
Pueda yo
sostener mi respiro en espiral
porque me divido
en un ciclo sempiterno
lejos del nido, en el borde del vacío
Y detrás de mi cuello , el crujir
de todos los huesos
recitando una melodía
sangrante para mí.
Deletreando con severidad
cada nombre,
perdiendo el mío
en una lápida de alquitrán,
enmudecieron mis secretos aún mas
acortando mi larga historia a contar.
Y como el chapoteo de fantasmas
en medio de la penumbra
con la lluvia mojando
escarbando el suelo
para ir más abajo
más hondo
en cada golpe
de todo el espesor
mis fuerzas caen.
Con la desgracia buscándome
a mi alrededor merodeando,
pero pienso ella juega
poniéndome a prueba,
diciéndome: -tómalo abajo-
no hay una vista hacia la claridad,
sumérgete en el oleaje
el te arrastrara abajo,
lo hará aún más.
Última edición: