Viten
Poeta fiel al portal
Mi mente ahora me castiga, quiere condenarme. ¿Dónde estás? ¿Por qué no apareces?, te busco de noche y de día, yo te busco amor y tú no estás. Yo te busco, con inclemencia, sin descanso; miro a todas partes y te veo, pero cuando corro a alcanzarte desapareces, te esfumas y te conviertes en lágrimas. ¿Por qué a mí me ocurre todo esto? ¿Quién soy yo para tenerte, amor?, ¡yo no te merezco!
Mientras fuera llueve mi ventana se opaca, dibujo un corazón con su nombre, y su nombre forma la oración que en mi mente quedó inconclusa pues no acepto la realidad, ¡no quiero perderte!
Y la canción que compongo ahora se desafina pues le falta la lírica que solo le pueden dar tus notas. Amor, ¿te has ido?, ¿te has ido, amor?, ¿dónde estás? ¿Por qué no apareces?, amor, ven, amor; ven pues quiero tenerte nuevamente. Su recuerdo turba mi mente y mis dedos teclean por voluntad propia lo que piensa mi alma y mi razón no quiere aceptar. ¡¿Por qué a mí?!, ¡¿por qué no es para mí?! ¿Por qué amo de este modo si en realidad no existe amor en estas condiciones?, ¿por qué siento que mi alma desfallece?, ¿por qué quiero llorar por alguien que jamás derramaría una lágrima por mí?
Tantas interrogantes, tantas dudas. No sé que hacer, pero mi corazón, no sé si por terco o simplemente por sabio, no me deja rendirme. Sigo arando en el mar, sigo viviendo de fantasías, en un mundo donde todo es posible; sigo siguiendo sus pasos, detrás, esperando a que mis sueños se vuelvan realidad. Sigo, sigo, sigo, sigo
Pero, ahora, solo me hubiese gustado creerme lo que deseo ¿qué es lo que deseo?, yo quiero entrar al infierno, ese averno descrito por Dante; y mirar la inscripción que en sus puertas está escrita: Oh de aquél que entre aquí, abandone toda esperanza, entonces sabría que debo hacerlo. Descansaría en paz, pues ya todo habría terminado.
Mientras fuera llueve mi ventana se opaca, dibujo un corazón con su nombre, y su nombre forma la oración que en mi mente quedó inconclusa pues no acepto la realidad, ¡no quiero perderte!
Y la canción que compongo ahora se desafina pues le falta la lírica que solo le pueden dar tus notas. Amor, ¿te has ido?, ¿te has ido, amor?, ¿dónde estás? ¿Por qué no apareces?, amor, ven, amor; ven pues quiero tenerte nuevamente. Su recuerdo turba mi mente y mis dedos teclean por voluntad propia lo que piensa mi alma y mi razón no quiere aceptar. ¡¿Por qué a mí?!, ¡¿por qué no es para mí?! ¿Por qué amo de este modo si en realidad no existe amor en estas condiciones?, ¿por qué siento que mi alma desfallece?, ¿por qué quiero llorar por alguien que jamás derramaría una lágrima por mí?
Tantas interrogantes, tantas dudas. No sé que hacer, pero mi corazón, no sé si por terco o simplemente por sabio, no me deja rendirme. Sigo arando en el mar, sigo viviendo de fantasías, en un mundo donde todo es posible; sigo siguiendo sus pasos, detrás, esperando a que mis sueños se vuelvan realidad. Sigo, sigo, sigo, sigo
Pero, ahora, solo me hubiese gustado creerme lo que deseo ¿qué es lo que deseo?, yo quiero entrar al infierno, ese averno descrito por Dante; y mirar la inscripción que en sus puertas está escrita: Oh de aquél que entre aquí, abandone toda esperanza, entonces sabría que debo hacerlo. Descansaría en paz, pues ya todo habría terminado.