Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
No hay fuego en mi interior, tampoco llamas
que incendien el total de mis pesares.
Mi pecho se derrumba, sin pilares
no sostiene lo amargo de mis dramas.
Ya no quiero parchar con amalgamas
esta vida cansada de avatares,
no deseo correr a los altares
buscando aprobación en las proclamas.
Solo deseo paz. El decisivo
silencio del espíritu que vive
sin la molesta carga del lamento.
Quiero la libertad. Mi ser cautivo
exento de grilletes, sin declive,
para avivar mi hoguera con el viento.
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