Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi humana condición es hoy tan frágil
que abierto el pecho fluyen mis heridas;
se muestran sin cerrar las cicatrices
y sangran con dolor por las espinas.
Los golpes a mi alma cual tortura
socavan este ser de carne endeble,
que, triste en su cabeza sólo piensa
la sombra más oscura de la muerte.
Quisiera algún reproche que en el tiempo
sanara el corazón amedrentado,
mas luego, me decido por vivir,
y junto ensangrentados los pedazos.
Con lágrimas le pido a Dios que toque
la humilde posición de mi coraza
y pronto me responde con su amor
que todo su consuelo me acompaña.
¿Y cómo te agradezco, Padre Santo,
que cargues en tu Cruz mi arisca pena,
si son tan pocas todas mis palabras
que entrego mi alabanza en un poema?
que abierto el pecho fluyen mis heridas;
se muestran sin cerrar las cicatrices
y sangran con dolor por las espinas.
Los golpes a mi alma cual tortura
socavan este ser de carne endeble,
que, triste en su cabeza sólo piensa
la sombra más oscura de la muerte.
Quisiera algún reproche que en el tiempo
sanara el corazón amedrentado,
mas luego, me decido por vivir,
y junto ensangrentados los pedazos.
Con lágrimas le pido a Dios que toque
la humilde posición de mi coraza
y pronto me responde con su amor
que todo su consuelo me acompaña.
¿Y cómo te agradezco, Padre Santo,
que cargues en tu Cruz mi arisca pena,
si son tan pocas todas mis palabras
que entrego mi alabanza en un poema?