Sigo el sendero escarchado
con los pies aun descalzos.
Diminutas lanzas aguijonean
mi piel dulcemente adormecida.
Extraño placer, sosegado silencio
plasmado en una oscuridad
tan densa como gélida.
Sin embargo tan embriagadora...
tan corpórea como este dolor,
que no cesa y me lleva hacia ti.
Fijos, los ojos son atrapados
por un tímido destello,
débil, tibiamente dorado.
Obnubilados ven sin ver.
O quizás ya no sean necesarios ?
porque lo que ven es el alma...
Tan herida como está, amor...
y aun así, a ti, te reconoció.
Supo desde el principio
que tu tenías su otra mitad.
Que sin ti no hay nada,
solo frío, fría oscuridad.
Laly
con los pies aun descalzos.
Diminutas lanzas aguijonean
mi piel dulcemente adormecida.
Extraño placer, sosegado silencio
plasmado en una oscuridad
tan densa como gélida.
Sin embargo tan embriagadora...
tan corpórea como este dolor,
que no cesa y me lleva hacia ti.
Fijos, los ojos son atrapados
por un tímido destello,
débil, tibiamente dorado.
Obnubilados ven sin ver.
O quizás ya no sean necesarios ?
porque lo que ven es el alma...
Tan herida como está, amor...
y aun así, a ti, te reconoció.
Supo desde el principio
que tu tenías su otra mitad.
Que sin ti no hay nada,
solo frío, fría oscuridad.
Laly